Inspiración: Lifestyle

Tras las huellas de Cleopatra

Lea Rieck prueba la nueva Tiger 800 XCA en el Atlas

Tras casi 90.000 km en el cuentakilómetros, aquí estoy, en otoño de 2017, en mi última aventura en Marruecos, entre las cumbres de tonos arenosos de la cordillera del Atlas. Junto a mi fiel compañera Cleo, una Triumph Tiger 800 XCA de 2016 que una vez me llevó alrededor del mundo.

Sufrí una intoxicación alimentaria, tuve fiebre, irritación en los ojos… pero a Cleo solo se le rompió un rodamiento en todos los kilómetros que recorrimos. 3 a 1 para Cleo. Acabó un poco sucia después de 17 meses “on the road” a través de los bastos paisajes de Stans, las impresionantes montañas de Pakistán, los caminos que recorren la costa australiana o las implacables condiciones del desierto de Atacama. Pero, al fin y al cabo, ¡no podíamos acabar de otra forma!

Lea Rieck y su famoso vestido rojo

Marruecos fue la última parada de mi vuelta alrededor del mundo antes de volver a casa, a Alemania. Pero como todo final es un nuevo inicio, aquí me encuentro de nuevo, tres meses después, entre las cumbres nevadas de la cordillera del Atlas. Esta vez sin la compañía de la vieja Cleo, que se ha ganado un merecido descanso en el taller.

Ahora me acompaña el rugido de un nuevo motor. Un rugido ligeramente más grave, un poco más potente que el de mi Cleo. Es como si me dijera: “te llevaré allá donde quieras llegar, déjame acompañarte, quiero recorrer el mundo junto a ti”. Conozco esa sensación de nostalgia, y el sonido de la Tiger 800 XCA sabe exactamente cómo despertarlo dentro de mí, aunque acabe de llegar a casa. Solo tengo que cambiar la posición de la pantalla con un simple movimiento de la mano para que el viento gélido de las montañas no golpee directamente contra mi pecho, regular el asiento a la altura adecuada y me pongo en marcha.

Todo es tan sencillo y tan cómodo que no me cuesta acostumbrarme a este verdadero lujo. De hecho, me pregunto cómo he podido vivir sin ella hasta ahora. Nos adentramos en las montañas nevadas de la cordillera del Atlas, primero por carreteras de asfalto firme, pero poco a poco los baches son cada vez más profundos. Nada de esto afecta a la Tiger, gracias a las suspensiones WP regulables delante y detrás, que se adaptan a mi lema a la perfección: en caso de duda, no te lo pienses, lánzate y déjate llevar. Mis dedos investigan los nuevos mandos: tramo recto, control de velocidad activado. Activo la calefacción de los puños para combatir el frío de las alturas. Pero todavía hace frío, así que también activo la calefacción del asiento. El manejo es intuitivo y elegante, la pantalla TFT a color irradia en mi dirección.

Siempre me ha gustado hacer las cosas de forma espontánea, a mi manera, y la pantalla TFT a color supone una gran ayuda. Sí, puede que sea un capricho, pero me encanta ajustar el estilo de la pantalla a mi gusto y tener la posibilidad de regular el display incluso en un ángulo inclinado.

Me siento como si llevara tanto tiempo con la nueva Tiger 800 como con Cleo, como si estuviéramos destinadas a estar juntas. Pero no se trata de un viejo amor, sino de una nueva conquista que te va sorprendiendo poco a poco. “¡Vaya! ¡Qué bien te estás portando!” pienso cada vez que me bajo. La Tiger ha madurado gracias a un diseño más agresivo y un temperamento más potente. Desde la parte delantera, las luces de conducción diurna garantizan la visibilidad de la Tiger 800 desde cualquier espejo retrovisor y, como si de los ojos de un gato se tratara, la línea se extiende a lo largo de los faros.

La Tiger 800 se ha transformado en un auténtico depredador. Al acecho, esperando el momento perfecto para dar el salto y atrapar a la presa. En nuestro caso, la presa son las pistas de montaña rojizas y marrones de Lalla Takerkoust. Voy acelerando poco a poco, probando con cuidado cada marcha, poniendo la primera, la segunda, la tercera… hasta dar caza a la cuarta sobre las polvorientas carreteras. Y es entonces cuando se hace evidente que la Tiger 800 es tan cómoda sobre estos terrenos como en las carreteras de asfalto. Ya sea a través de zanjas rocosas o al cruzar ríos y terrenos arenosos, la rueda delantera de 21 pulgadas no tiene dificultades para completar la aventura. Libertad sin límites, incluso fuera de las carreteras asfaltadas. En la nueva Tiger 800 XCA hay disponibles seis modos de conducción diferentes.

Rain, Road, Sport, Rider, Off-Road y Off-Road Pro, en el que se desactivan por completo los controles de tracción. No es necesario, puesto que el modo todoterreno normal es tan sofisticado que me lleva a casi cualquier montaña y sube los terrenos más complicados. ¿Cómo podía hacer esto con mi antigua Tiger 800? Solo tenía disponible los modos Road y Off-Road. En realidad, más que suficiente. Pero esto es mucho mejor.

Lo más importante de un viaje es la compañía. Gente que me aporte experiencias enriquecedoras y una moto que pueda llevarme a cualquier destino con total seguridad. De igual manera, las mejores relaciones se basan en la confianza. Y estoy plenamente convencida de que la nueva Tiger 800 no me decepcionará. Quizá puedas enamorarte de una Tiger más de una vez. Lo cierto es que, mientras observo la nueva Tiger 800 XCA, me pregunto cuál será nuestro próximo destino. ¿Sudáfrica? ¿Un verano atravesando los Balcanes hacia Georgia? ¿O quizá a la primera heladería que encontremos? Porque está claro que puede conquistar las montañas de Marruecos, pero también todo lo demás.