Inspiración: Interview

Te presentamos a los Scrambler Brothers

Unidos por su afición a las motos

Aficionados a montar en moto y crear preciosos vídeos con sus Scrambler, Luke y Amos Adams han conseguido más de 5.000 seguidores en Instagram y han encontrado en su pasión por las motos y la fotografía la manera de mantenerse unidos.

Vivir a 14 horas de distancia el uno del otro es algo muy duro para Luke y Amos. Estos dos hermanos (los del medio) de una familia de cuatro hijos se entretenían de pequeños haciendo fotos y filmaciones de los alrededores de su casa en Warsaw, Indiana, EE.UU.

Mucho antes de que despertara su afición por las motos, Luke, que ahora tiene una Scrambler 2010, recuerda que su hermano y él experimentaban con la cámara como una forma de divertirse y expresarse.

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«Vivíamos en un pueblito, así que no había gran cosa que hacer», comenta Luke. «Por eso, cuando en casa compraron una cámara de vídeo, nos pasábamos horas fuera grabando y enredando con todo lo que encontrábamos. Todo esto antes de que existieran Internet y YouTube.

«Siempre hemos sido unos tipos creativos y muy visuales, así que hacer fotos y vídeos de nuestras rutas en moto y colgarlas en nuestro perfil de los Scrambler Brothers en Instagram fue simplemente una evolución natural.

McQueen, el ídolo

«También fueron las películas las que despertaron en mí la afición a las motos», añade Amos. «De chaval veía montones de películas en las que salían motos, pero fue sobre todo Steve McQueen en La Gran Evasión el que me hizo enamorarme de la línea de las Triumph.

«Por aquel entonces no sabía que la moto era una Triumph ni nada, sólo veía que era una moto chula. Cuando le veía saltar aquella valla yo quería ser tan guay como él».

Aunque los chicos soñaban con grandes aventuras en moto, su primera experiencia sobre dos ruedas fue mucho más modesta.

Amos, que conduce una Scrambler 2013, nos explica: «Nuestro padre estaba siempre metido entre motos y crecimos viéndolas en el garaje. Cuando se enteró que nos estaba entrando el gusanillo de las motos, cogió una moto y nos llevó al aparcamiento de un supermercado, nos enseñó dónde estaba el acelerador y los frenos y nos puso a dar vueltas».

Aunque sólo tenía 17 años cuando aprendió a montar en moto, pasaron varios años en la vida motorista de Amos hasta que se compró su primera Triumph.

«Mi primera moto fue una cruiser, pero tenía algunos amigos que montaban en motos más trail. Uno de mis colegas me prestó una y salimos a montar juntos. Me gustó la idea de que pudieras ir por la carretera, ver una pista y meterte por ella sin problemas. Es una forma completamente distinta de ir en moto.

Hermanos en moto

«Fui a un concesionario donde tenían una Scrambler y una Tiger juntas y pensé: ”vaya pintaza que tienen esas motos”».

El enorme entusiasmo de Amos por la moto acabó por convencer a su hermano para que se subiese también al carro. Luke nos explica: «No hacía más que enviarme fotos de esas estupendas motos. Yo no montaba muy a menudo, pero cuando volví a casa, Amos me dejó dar una vuelta en su Scrambler.

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«Desde que me compré la moto hemos hecho unos cuantos viajes. El mejor fue uno que hicimos en 2017 a Carolina del Norte. Dos amigos y nosotros cogimos las motos y nos fuimos hasta allí. Un lugareño nos habló del lago Santeetlah y acabamos acampando allí durante unos días y haciendo rutas por los alrededores. Era un sitio verdaderamente impresionante».

Cuando no van juntos de viaje, salen de ruta con sus respectivas cámaras para hacer fotos y vídeos.

Espacio creativo

«Nuestra cuenta de Instagram surgió de la necesidad de trabajar juntos de manera creativa», relata Luke. «Es nuestra forma de crear sin que sea necesario estar juntos».

«Además, Instagram nos permite conocer montones de gente con intereses similares», añade Amos. «Pronto nos iremos de viaje con un colega que hemos conocido por Instagram».

Luke nos lo cuenta así: «Aunque nos encanta hacer fotos de nuestros viajes y conocer a otros motoristas en Instagram, no queremos que eso interfiera con nuestras rutas. A veces nos llevamos las cámaras y cuando volvemos a casa nos damos cuenta de que no hemos hecho ni una foto. Al final lo importante es disfrutar con las motos y divertirte en la ruta».