Inspiración: Festival

A Triumph 3/4 helmet with goggles in Creativ Garage in Paris

Taller: Creativ Garage

Especialistas en personalización en París

Por lo que recuerda, Dorian Gabriel siempre se ha movido sobre ruedas. Eso engloba desde el monopatín con el que se movía por su Montmartre natal, donde los artistas le enseñaron a pintar, hasta las vacaciones en Italia a lomos de una Vespa.

En la actualidad Dorian ha conseguido convertir su afición – personalizar motos – en un negocio a través de la marca que ideó hace una década: Creativ Garage. Conoceremos el nacimiento de este taller parisino que funciona con una mezcla de corazón, versatilidad y toneladas de pericia.

Fotos: Gilles Uzan

¿Cómo empezaste?

Siempre me ha gustado modificar mis motos. La tendencia custom estaba despegando y se trabajaba sobre todo con las Bonneville. La Bonneville no entraba en mi presupuesto, aunque era el proyecto de mis sueños. Pero acababa de conocer la Speed Triple, así que pensé que sería un experimento interesante. Más adelante, ATS acabó pidiéndome que les fabricase un kit de parte trasera basado en uno que había hecho anteriormente.

Era una creación exclusiva para mi moto, pero empecé a pensar en la idea de desarrollar un producto listo para su instalación, un producto profesional. Me pasé un mes entero dedicado a I+D y al final lo conseguí. Todo lo que tenía que hacer era continuar a partir de aquí: comenzar con productos personalizados, como el asiento, hasta conseguir un kit completo. Hacía series muy limitadas de cada uno, una docena como mucho, y luego pasaba al siguiente.

¿Cuál es el proceso?

Cada vez que lanzo un nuevo kit mi intención es mostrar una verdadera pericia y conseguir que sea suficientemente versátil como para montarse en cualquier moto. Llamé al taller ‘l’Atelier Mecanographique (el taller mecanográfico) en referencia al método de producción y al diseño gráfico, que fue mi primer oficio.

¿Qué es lo que te inspira?

Visualmente tomo ideas de los cómic de superhéroes, el anime japonés de los 80 y de libros antiguos, todos ellos transmiten las mismas líneas e intento hacerlas llegar a las motos. La máquina es un medio de comunicación, un lenguaje, un estilo.

¿Cuál es el perfil de tu cliente?

Creo que nos dirigimos a las personas que buscan divertirse, como yo. En la actualidad sigo recompensándome por las cosas que no tenía de joven, voy dándome pequeños homenajes. En Creativ Garage ponemos especial cuidado en el embalaje porque cuando el cliente recibe el producto, en cierta medida le recuerda cuando abría los regalos bajo el árbol de navidad. La tendencia actual es hacia el frikismo: a nadie le parece mal que un cuarentón se compre un monopatín o coleccione coches de radiocontrol.

Hay tres tipos de personas que contactan con nosotros: los que compran online, los que quieren que les fabriquemos algo personalizado, y los que se sienten atraídos por nuestra estética y vienen con un presupuesto o un proyecto.

¿Aún disfrutas de las motos como hobby?

Ir en moto es como una droga. No puedo explicar por qué necesito recorrer miles de kilómetros en moto cuando hago un viaje por carretera, como cuando fui a Grecia el año pasado, porque es un placer muy individual pero al mismo tiempo nos encanta compartirlo con otros motoristas.

Además hace poco estuve en un curso de mecánica para aprenderlo todo sobre motores, así que mi nuevo proyecto es desmontar completamente un motor, conservar el 20 % de las piezas originales y construir todas las demás yo mismo.

¿Podría ser ése el futuro de Creativ Garage?

No, quiero seguir dedicándome al desarrollo de productos de mejora estética. Y por eso quiero centrarme en motos retro, pero modernas, son muy fiables. He visto a muchos clientes comenzar a mejorar sus motos y darse cuenta cuando han terminado de que hay problemas mecánicos y no pueden utilizarlas. El único caso en el que prepararía un modelo antiguo es si me lo agenciase yo mismo.

¿Qué planes tienes para el futuro?

Desde el principio me he inspirado en Deus Ex Machina. Formaron una tribu con una hermosa sensación de pertenencia que alcanza a cualquiera que aprecie sus productos que conectan el surf y las motos. Tengo la idea de invitar a la comunidad «retro» de los alrededores a mi taller los sábados por la tarde y disfrutar de trabajos en directo, exhibiciones de motos y comida. Creo que hay una intensa conexión entre el garaje y la cocina, en la jerga, el proceso. Además, las personas que disfrutan de las cosas hermosas suelen disfrutar también de la buena cocina.