Inspiración: Interview

Freddie Sheene test rides the Triumph Street Scrambler

Street Scrambler: asfalto y arena

Freddie Sheene se da una vuelta con ella

«Es una moto con un aspecto estupendo», resume Freddie Sheene, hijo del legendario piloto Barry Sheene y también piloto, acerca de la nueva Street Scrambler 2019. Freddie nos ofrece una valoración sincera de la moto después de darle un buen repaso por tierra y recorrer las calles de Atlanta. Grant Evans, el fotógrafo de Triumph, estuvo allí para capturar el momento.

La trayectoria de Freddie abarca tanto las motos de carretera como de off-road: «Cuando era más joven corrí en flat track y también he competido en velocidad con motos de 600 cc, así que tengo experiencia en correr con y sin asfalto y esta moto tiene lo mejor de ambos mundos».

Desde la campiña de Georgia a la ciudad, le dio caña a la moto en todos los terrenos posibles: Nos metimos por bosques y recorrimos algunos cortafuegos. Rodamos por arena, terrenos muy rotos y asfalto, hasta acabar en la ciudad.

«Lo que más me sorprende es su capacidad sobre tierra», explica Freddie. «La metí por pistas que pensé que no podría superar y lo hizo estupendamente. Es evidente que es una moto más de carretera, pero se porta muy bien sobre arena y grava. Estuvimos saltando troncos y haciendo más cabriolas. Tiene mucho par a pocas vueltas y se nota que es bastante más potente que la versión anterior».

Cuando le tocó al asfalto, Freddie estuvo un buen rato para probar su comodidad: «Para la sesión de fotos cortaron al tráfico una calle de Atlanta. Se hacía muy raro conducir por el centro de la ciudad sin tráfico. Hasta tuvimos escolta policial, era todo surrealista».

«Es tremendamente cómoda. La posición de conducción es perfecta y se lleva con mucha facilidad. Sale muy bien de los semáforos, el manejo es muy ágil y se nota muy divertida en todo lo que le pidas. La probamos también con acompañante y es muy cómoda, se pueden hacer muchos kilómetros sin sufrir nada.

«Allí sería la moto perfecta», comenta Freddie en referencia a su casa en la Gold Coast australiana. «Te la puedes llevar a la playa y vas perfectamente por la autopista.

«Lo que me atrae de verdad es el equilibrio entre el estilo old-school y los toques modernos. El acabado mate del depósito es espectacular. Es un estilo auténtico que nunca pasa de moda. Si te compras la última moto deportiva, en cinco años se queda desfasada, pero esta tendrá siempre una pinta estupenda. Además, es una moto en la que sencillamente te subes y te vas, no tienes que complicarte la vida como con las clásicas o motos más complicadas».