Inspiración: Festival

Behind the scenes of the Scrambler 1200 video shoot

Scrambler 1200: Toma de contacto

Pilotos de motocross prueban la Scrambler 1200 en el Mojave

«Un desierto interminable. Montañas. Dunas. Bosques. Le dimos mucha caña a la Scrambler 1200», cuenta Alex Rach, expiloto de motocross. Por los alrededores de la interminable metrópolis de Los Ángeles y en medio de la nada en el desierto de Mojave, Alex y otro expiloto de motocross, Zack Young, prueban las motos y nos cuentan qué pasa tras las cámaras de una sesión de fotos de Triumph.

Nada más enviar las Scrambler 1200 XE y XC rumbo a California, Triumph reclutó a un par de tipos muy puestos en eso del off-road para rodar los vídeos promocionales. El británico Alex Rach y el californiano Zack Young fueron dos de los primeros pilotos en probar las motos. El fotógrafo de Triumph, Grant Evans, documentó la sesión usando carrete convencional Ilford en blanco y negro.

La vida en moto

Zack vive por y para las motos: «Crecí en California y Colorado y me inicié en el motocross muy joven. Competí durante 20 años hasta que mi cuerpo no pudo más. Es demoledor para el cuerpo, pero también es muy divertido y ha formado gran parte de mi vida en todos los sitios donde he vivido. Ya he hecho unas cuentas sesiones de fotos con el equipo Triumph, y me encanta ver la evolución».

Aunque lo suyo es la tierra, Zack no le hace ascos al asfalto: «He rodado un poco por carretera, sobre todo sin prisas por la ciudad».

Si hay un lugar que es la definición perfecta de urbe, eso es Los Ángeles. Este revoltijo de culturas, interminable entramado de asfalto y con una población que no para de crecer, hace que la Mega City One de Juez Dredd parezca de verdad. Es el lugar perfecto para soltar la Scrambler 1200 XC, la opción orientada al asfalto. Zack se subió al asiento para probar la parte asfáltica de esta moto todoterreno.

Pilotos de ciudad

«Rodamos por la ciudad y por Hollywood. Me subí por primera vez a la XC durante unos días y me encantó. Es un poquito más baja, perfecta para rodar por ciudad. Además es supercómoda, llevé acompañante y no se notaba nada. Puedes echarle kilómetros y kilómetros.

«Pasamos dos días en Los Ángeles y otros dos días en Mojave. En ciudad tuve la oportunidad de ver qué tal se las arreglaba la moto con el trafico diario. Es sorprendentemente ligera y ágil, se lo toma todo sin agobios. Lo pasé muy bien, pero el piloto de motocross que llevo dentro se moría de ganas de probar la XE. Alex la había probado primero y parece que había disfrutado».

Alex, al igual que Zack, comenzó joven en el motocross: «Mi padre le compró la moto a un tipo que la había ganado en un concurso y se la quería quitar de encima. Era una Kx85. Mi vecino de al lado participaba en carreras de motos y me llevó a una competición local como espectador. Los circuitos más cercanos eran Doncaster y Preston. Poco después ya sólo me dedicaba a la competición y con el tiempo formé parte de los equipos de grandes marcas».

El diablo en el desierto

El desierto de Mojave es enorme. Territorio de vaqueros en su día y declarado Reserva Nacional en 1994, el sol ya no extiende la sombra uniforme del jinete y su montura sobre el suelo reseco.

Pero el terreno no ha cambiado casi nada desde entonces, sigue siendo igual de inhóspito e implacable. Cambiando la silla de montar por el asiento de la moto, las herraduras por neumáticos y las riendas por un manillar, el equipo de Triumph se dirige hacia el infinito.

El amanecer

El avance de un sol anaranjado disolvió lentamente la negrura de la noche en el Mojave.

«Estábamos en medio de la nada. Era muy temprano. Yo y Zack rodamos con las XE y vimos un par de sitios guapos. Las motos eran impresionantes. Se manejaban casi como una moto de cross, que es algo increíble si tenemos en cuenta la diferencia de tamaño».

«Cada uno tenía una XE», explica Zack, «así que pudimos hacer un poco de scrambling juntos como está mandado. La suspensión es muy capaz, le puedes exigir mucho. Con este trasto puedes pasarlo bomba. Nos salimos un poco de madre haciendo caballitos. Probamos de todo, desde pistas de grava y tierra compacta con fuertes desniveles a terrenos muy arenosos.

«Un día estuvimos en el lecho del lago seco e hicimos carreras al estilo flat track. Lo estupendo de esta moto es que no tardas mucho en hacerte a ella.

«Una vez que aprendes cómo responde es muy predecible. Alex y yo estuvimos dando caña a las motos y poniéndonos las cosas difíciles el uno al otro. Parece que cuanto más deprisa va la moto, mejor se porta. Me recuerda a una enduro de 450».

«Mojave es enorme, no te puedes hacer a la idea», comenta Alex. «El terreno varía tanto – polvo fino, arenas movedizas, cortafuegos, montañas, llanuras – que hay de todo. Doblabas una curva y te encontrabas con lomas de 70 metros de altura, y tras otra curva estabas en una zona boscosa».

Como piloto que había competido en los desiertos de Sudáfrica, Alex disfrutaba de las dunas: «La XE es verdaderamente increíble. Se parece a una moto de cross porque la sientes mucho más ligera de lo que es, sólo notas la diferencia de tamaño a muy baja velocidad y en las curvas cerradas».

El equipo hizo un descanso entre las 11 y las 3 de la tarde porque la luz del mediodía es demasiado fuerte para filmar y se refugiaron en el único café en bastantes kilómetros a la redonda, que Alex recuerda bastante bien: «Era uno de esos sitios en los que todo el mundo se calla cuando entras. Estaba guarrísimo y estoy seguro de que pillé una intoxicación alimentaria».

Para la sesión de fotos, las Scrambler 1200 tienen una función de control de las GoPro que resulta muy práctica, como descubrió Zack. «Teníamos que probar la conectividad con las GoPro y parte de la grabación se utilizó en el vídeo promocional. Está muy bien, puedes iniciar y parar la grabación con el botón del manillar. Si tuviera una de éstas seguro que le sacaría provecho a esta función. Normalmente, al filmar se pierde parte de la espontaneidad de pilotar, pero con esta función eso no pasa. Le das a un botón y ya estás grabando».

Una pasada

«Lo más importante para mí fue la conducción», explica Alex. «Ah, y suena tremenda. ¡Y corre mucho! Fue una experiencia estupenda pilotar estas motos y hacerlo con Zack. Exprimimos las máquinas a fondo y nos dejaron boquiabiertos, saliendo del asfalto para meternos directamente en esta clase de terrenos, es algo increíble».

Zack nos da su conclusión: «Si tuviera que elegir una sola cosa de todo lo que me gusta de esta moto, diría que no tienes que elegir un tipo específico de moto. Con ella puedo salir a rodar con mis amigos por San Francisco y acto seguido meterme en el desierto y darle caña a tope».

Y continúa: «Ha sido divertido ser de los primeros en probar la moto. Lo he pasado bomba pilotando junto a Alex, ya que se ha pasado la vida haciendo lo mismo pero en la otra punta del mundo. El equipo ha congeniado muy bien y nos han dejado pilotar como si estuviésemos con los colegas. Había un ambiente excelente: relájate, disfruta y captura el momento».