Inspiración: Racing

Ernie Vigil at the Mexico 1000 on a Triumph Scrambler 1200

La nueva Scrambler 1200 XE sobrevive a la Mexican 1000

La Scrambler logran terminar la épica prueba entre los cinco primeros

«Seamos realistas», comenta Vigil al recordar su aventura a los mandos de la Scrambler 1200 tras terminar la agotadora carrera. «Es básicamente una moto de serie. Apenas hicimos cambios y aún así no solo conseguimos terminar sino que además ganamos a un montón de motos preparadas para el desierto, que son más pequeñas».

«Competíamos contra motos de enduro fabricadas expresamente para competir en este tipo de carreras. A todo el mundo le gusta el aspecto de la moto, pero no la veían competitiva contra motos hechas expresamente para competir en el desierto. Es bastante más grande que el resto de motos que había en la carrera, de ahí las dudas».

En una entrevista anterior, Ernie nos habló de su preparación y de sus expectativas ante esta exigente prueba.

«Abrir gas…»

Pero la Scrambler 1200 no tardó en asombrar al personal y rebasar a las demás participantes. «Al segundo día ya iba codo con codo con los favoritos de la categoría, que elogiaban la velocidad y el comportamiento de la Triumph. Es bastante habitual que las motos grandes fallen escandalosamente en la arena blanda, pero la suspensión de esta moto es tan buena que solo había que abrir gas y pasar».

Por muy buena que sea la moto, las condiciones en México no son fáciles para nadie: «Hay un montón de terraplenes y carreteras rotas. Con la Scrambler, que es más grande, el asunto era ser capaz de frenar la moto. Los frenos son realmente espectaculares, por mucho que los castigase seguían funcionando una y otra vez».

«Me sentía muy a gusto en la moto»

«La Scrambler 1200 XE lo hizo muy bien en ese terreno tan exigente y cambiante y conseguí unos tiempos increíbles en las largas secciones abiertas. La gente no siempre entiende cómo es este terreno. Cuando llegas a México, hay una sección que es todo arena, la siguiente es todo piedras y la siguiente es asfalto».

Ernie se preparó lo mejor que pudo pero se rompió un tobillo justo antes de la Baja 1000, así que el debut de la Scramber se pospuso hasta la Mexican 1000, que es igual de dura. Era la primera vez que Ernie se enfrentaba a algunas de las secciones, y además en las condiciones más difíciles.

«No había conducido la Scrambler en arena fina ni en terrenos pedregosos, pero es una moto muy noble. El tercer día ya me sentía muy a gusto en la moto. Tenía muchas similitudes con mi moto de motocross, que es más pequeña. En lo que respecta al manejo era increíble.

«Mi preparación consistió en hacer muchas horas montando en moto y mucho cardio. Solo pude entrenar durante un par de meses para esta carrera. Afortunadamente, el tobillo no me molestó y, por alguna razón, con la Scrambler no acababa tan cansado como con la moto de cross».

Lo habitual en la Mexican 1000 es que la mitad de los participantes no lleguen a la meta, así que cuando Ernie dice que no tuvo problemas serios, se trata de toda una proeza. También nos confiesa que el esfuerzo les pasó factura tanto a él como a la moto:

«Tuvimos un problema con una piedra que saltó y pegó en el cubrecárter. Pegó muy fuerte y llegó a dar en el cárter».

En lo que respecta a las modificaciones en la moto, fueron mínimas: «El mapa de inyección estaba personalizado», explica Ernie, «el equipo desmontó el catalizador y adaptó el asiento y la iluminación».

«Se me plantó un caballo delante…»

Esta carrera es un auténtico desafío tanto físico como mental, pero la pasión por las motos de Ernie le ayudó a sobreponerse a todo.

«Estaba en una sección recta en la que dejas ir a la moto. Había muchos perros sueltos y ese día ya me había encontrado con alguno. También había vacas a las que había que tener vigiladas, y entonces se me plantó un caballo delante.

«Tienes que estar mentalmente alerta, totalmente concentrado en lo que tienes por delante. Solo necesitas un buen pedrusco -o un caballo- y ahí se acaba todo. Hubo un día en que tres pilotos se salieron de la pista y uno se rompió una pierna.

«Hubo ocho o nueve tíos que no pudieron acabar. Si te quedas atascado, es probable que no llegues a terminar la jornada. El resto de participantes pasan de largo, a no ser que estés herido. A fin de cuentas, se trata de una carrera».

 

«Muy bien hecha»

Participar con una moto de 1.200 cc no fue tan complicado como el resto de participantes pensaban. Ir al máximo todos los días y terminar nada menos que en quinta posición de trece finalistas en una carrera tan exigente fue todo un logro para Ernie.

«Prácticamente era la única moto que no era de motocross», relata Ernie. «Cuando vas en esta moto se nota que está muy bien hecha, sobre todo los frenos y las suspensiones. Podías abusar de los frenos y seguían funcionando estupendamente. Y los delanteros son ajustables.

«No tuve que cambiar muchas cosas. El mantenimiento fue mínimo. Lo más gordo fueron los neumáticos y el filtro de aire. Sorprendentemente no tuvimos problemas de sobrecalentamiento, algo muy raro en esta carrera».

La presión de una carrera como esta y el esfuerzo para conseguir que la Scrambler no se atasque en la arena o termine aplastada por una roca acaba con el ánimo de la mayoría de los pilotos, pero Ernie parece disfrutar con la situación.

«Me pasaba todo el día con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando me sentía seguro aprovechaba para apretar a la moto, y lo hacía con ganas. La mayoría del tiempo iba cantando dentro del casco. No hay nada que me haga más feliz.

«¡Esta moto puede con todo! La sacas de la tienda y te la llevas directa al asfalto y al desierto. Estoy deseando competir de nuevo con ella. A ver si puede ser en la Baja…»

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