Inspiración: Interview

Mi Triumph me sacó de la depresión

El antídoto contra la ansiedad de Rachel

Serena y controlando siempre la situación, Rachel Pearson se dedica al frenético y estresante mundo de la televisión.

La situación actual habría sido difícil de imaginar hace un par de años, cuando esta jefa de edición de uno de los principales canales deportivos de EE.UU. se tambaleaba al borde de la depresión y las crisis de ansiedad.

Los chutes diarios de adrenalina que conseguía al cumplir el horario o conocer a los famosos eran solamente un parche. Necesitaba algo más… y lo encontró en las motos.

Reunir el valor necesario

Resignada por lo que pudieran decir sus padres, en su época adolescente dejó que su hermano fuese el motero de la familia. Pero la afición la quemó por dentro durante una década, hasta que se enfrentó a sus demonios.

«Reuní el valor necesario para montar en moto cuando estaba totalmente atrapada en mi vida, en todos los aspectos. Estaba pasando una mala racha, sumergida en una mala relación y con pensamientos negativos en todo momento. Hasta mi divertida y emocionante profesión, que me encantaba, empezaba a perder su atractivo.

Así que me compré una Bonneville. La liberación fue inmediata, fue la mejor decisión que he tomado en mi vida

«Pasé mucho tiempo a solas encerrada en mis pensamientos y descubrí que necesitaba un objetivo. Estaba cada vez más deprimida y con ansiedad y en ese punto decidí que necesitaba tomar la iniciativa en aspectos de mi vida en los que había dudado en el pasado por temor a lo que pudieran pensar los demás», recuerda.

«Así que en enero de 2018 me corté el pelo. Año nuevo, vida nueva. Tres meses más tarde, en marzo, me compré la Bonneville. La liberación fue inmediata. Fue la mejor decisión que he tomado en mi vida, aunque mi hermano me dijese «papá y mamá te van a matar»».

Rachel, que vive en Los Ángeles y tiene 33 años, bautizó a su Bonneville T100 como «Black Betty» en honor a su abuela, cuya cruz de San Cristóbal lleva en el llavero de la moto para protegerla de cualquier mal.

Su vida cambió

«Siempre quise tener una moto y sabía cómo cambiar el aceite antes incluso de tener una. Me informé sobre el tema y eso me ayudó a salir del agujero porque era algo que daba dirección a mis actos», añade. «Pero jamás me había imaginado el efecto que iba a tener Betty en mi vida.

«Antes no quería salir de casa ni que me vieran, pero ahora quiero que me vean todos porque estoy orgullosa de ir en moto. Su estilo es «Old School», a lo Brando, a lo McQueen, a lo Beckham… malota a más no poder. Y va hasta arriba de tecnología: mira, mi coche no me dice cuánta autonomía tiene».

Según me subo en la moto veo cómo se esfuman los malos rollos

Ahora, cuando veo que se avecinan nubarrones, tengo una solución instantánea: «Cuando estoy cabreada, elijo una lista de reproducción, agarro a Betty y me voy por la costa, para no pensar más que en el paisaje y en fundirme con la moto. Casi puedo ver cómo se esfuman los malos rollos, y con cada ruta se van cada vez más lejos».

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Una nueva familia

Nos cuenta que otra parte fundamental de la remontada se debe a la reacción de la gente, no solo por ser una motorista, sino por conducir además una Triumph: «Cuando vas en una Triumph, te señalan y llamas la atención. Ayer paré en un café y me topé con un tipo que iba en una Speed Triple. Estuvimos un rato hablando como si fuéramos viejos amigos gracias al vínculo instantáneo que genera la marca.

«Betty ha revolucionado mi vida y ha abierto la puerta a toda clase de cambios positivos porque cuando ruedas por la Pacific Highway, los cañones de Malibú o las montañas al norte de Los Ángeles, todo lo demás no te importa.

«He cambiado mucho gracias a Betty. La semana pasada, al aparcar la moto en mi plaza del estudio, alguien me gritó «¡te he visto!». Miré a mi alrededor para ver quién se había fijado en mi moto… y era la leyenda del baloncesto Chauncey Billups».

En el momento justo

No será gran cosa para alguien que comparte estudio con el actor Billy Crystal y atletas como Magic Johnson y Julie Foudy, pero para Rachel todo se debe a la moto: «Atrae las miradas. y aún no he acabado de personalizarla. Quiero poner todas las piezas negras que pueda, quitar el guardabarros y cambiar el escape».

Cuando ella y su «mejor amiga» estén preparadas, se embarcarán en un viaje que hace dos años la habría aterrorizado: recorrer el oeste de EE.UU.

En sus propias palabras: «Será increíble porque he descubierto mi Bonneville en el momento justo de mi vida, cuando estaba mentalmente preparada».