Inspiración: Big Trip

Guía turística: Long Island

Las mejores carreteras y lugares para ir en moto

Long Island, con unos 190 kilómetros de un extremo al otro y no más de 37 km en su punto más ancho, es la mayor y más larga isla de los Estados Unidos continentales, y también una de las de silueta más extraña. Walt Whitman, un poeta de la zona, mencionaba su tierra natal en su obra de 1860 «Hojas de hierba» con el nombre nativo americano de Paumanok, que significa «con forma de pez». Shane Herrick, residente en Long Island, nos ofrece su opinión sobre los lugares más bonitos y las mejores rutas por la isla.

La «cabeza», en la que se encuentran los distritos de Brooklyn y Queens. queda al oeste, con la ciudad de Nueva York en la lejanía al otro lado del East River. La «cola» se extiende hacia el oeste, con dos flecos que se internan en el Atlántico. Entre medias, más de 160 kilómetros de playas inmaculadas y extensas bahías jalonan la costa meridional y las aguas tranquilas del estrecho de Long Island bañan las orillas de la rocosa costa septentrional.

Pocos lugares tienen una historia tan rica. El variado paisaje de la ciudad, los alrededores y el mar convierte a Long Island en el destino perfecto para una improvisada ruta de un día o un generoso viaje sobre dos ruedas.

The Rockaways – Fort Tilden – Breezy Point (Queens)

Continuando con la semejanza con el pez, la península de Rockaway parece la mandíbula inferior, colgando por debajo de Brooklyn. En esta lengua de tierra se encuentran Breezy Point, Fort Tilden y The Rockaways.

A medida que uno avanza rumbo al sur alejándose del jaleo de la ciudad por la Avenida Flatbush, los edificios y las torres desaparecen enseguida. La tierra cede paso de manera abrupta cuando el puente de Marine Parkway se abre sobre las aguas de Jamaica Bay. En este momento conviene agarrarse firme al manillar y mantener la trazada recta sobre la traicionera superficie de rejilla del puente levadizo. Esta sensación de (muy) poco agarre nos hace dudar a los que vamos sobre dos ruedas, y en este caso vamos a sentir el vértigo durante un buen rato.

Una vez atravesado el puente y de vuelta a tierra firme, las dunas, los pinos marineros y las amplias playas naturales de la península se despliegan ante nuestros ojos. Tiramos rumbo oeste por el Rockaway Point Boulevard y daremos con un tramo recto entre dunas, puertos de recreo y embarcaderos.

Fort Tilden se extiende a lo largo de la costa. Antaño fue una instalación artillera desde la Primera Guerra Mundial y durante la Guerra Fría, pero actualmente está fuera de servicio. Aunque algunas estructuras se han renovado con fines educativos y artísticos, muchos de los búnkeres y otras instalaciones militares permanecen abandonadas y vandalizadas en contraste con las pulcras playas que las rodean.

Más al oeste, al final de la península de Rockaway, se encuentra la curiosa comunidad playera de Breezy Point. Es un precioso lugar para desconectar, estirar las piernas y contemplar una espectacular vista de Brighton Beach, Coney Island y los rascacielos de Nueva York al fondo.

En el trayecto de vuelta en dirección este, giramos hacia el sur a unas pocas manzanas de la calle 108 para llegar al inconfundible muelle con atracciones que inspiró a los Ramones su «Rockaway Beach».

Ocean Parkway y Robert Moses Causeway

Ocean Parkway es una de las carreteras más bonitas de Long Island. Recorre Jones Beach Island por completo, que es una de las mayores islas barrera de Long Island. Estas islas barrera suelen ser parques estatales protegidos, por lo que apenas cuentan con infraestructuras, un tráfico mínimo sin vehículos pesados y no hay semáforos. Sólo dos carriles en cada sentido, flanqueados por la Great South Bay en dirección norte y por la arena y el Atlántico si se va hacia el sur.

Robert Moses Causeway

Cedar Point County Park – Northwest Woods

Si ya has conseguido tu ración de sol, arena y rectas costeras, tómate un respiro en las carreteras secundarias de Northwest Woods y Cedar Point Park, en Sag Harbor y East Hampton. Enclavadas en las bajas colinas de la zona de South Fork, al norte de Long Island y al norte también de los campos y las famosas mansiones del East End, las carreteras se retuercen y juguetean a la sombra de los árboles. En estos bosques abundan las curvas cerradas, las cuestas empinadas y los repentinos tramos revirados, así que no está de más dar unas pocas pasadas para familiarizarse con las partes más complicadas antes de demostrar nuestras aptitudes para tomar curvas.

Cedar Point County Park

Un par de cosas que hay que tener en cuenta en esta ruta: ojo con los coches al abrir las curvas, atento a los ciervos y cuidado con la arena, la sal y otros materiales sueltos sobre la calzada.

En la parte más septentrional del cabo se encuentra el Cedar Point County Park. Aquí se puede levantar una tienda para pasar la noche e intentar pescar la cena en las aguas de Northwest Harbor o Gardiner’s Bay. También merece la pena el paseo hasta el mismo punto para visitar el faro original de Cedar Point, erigido en 1860 para guiar a los pescadores y comerciantes madereros en su salida y entrada de Sag Harbor.

Montauk

A medida que nos acercamos al punto más occidental de South Fork, el terreno se estrecha y comienza a estirarse hasta Montauk, el final. El primer tramo es el estrecho de Napeague, una bonita recta que atraviesa los pinares costeros. Cuando los pinos ceden paso a los arbustos y a las dunas podemos hacer una parada en Clam Bar o Lunch, dos chiringuitos dedicados a los bocatas de langosta. No puedes venir hasta aquí y saltarte esta actividad obligada de la visita.

Unos pocos kilómetros más adelante, más allá del Parque Estatal de Hither Hills y su camping junto a la playa, la carretera se divide en la nueva y la vieja. Toma la carretera vieja a Montauk por el sur. El camino sube, baja y serpentea alegre entre casas y hoteles que cuelgan de las empinadas laderas y los escarpados riscos que dan al Océano Atlántico.

Faro de Montauk

La ristra de tiendas de surf, puestos de cebo de pesca, pequeños hoteles playeros, restaurantes y bares de Montauk se extiende largo trecho junto a la playa.

Tras dejar atrás el pueblo, la carretera se extiende unos 16 kilómetros más en dirección este. Las abruptas y repentinas colinas de Montauk marcan un drástico cambio de altitud y paisaje respecto al resto de la isla, como si la cola de este extraño pez diese un último coletazo antes de rendirse al mar.

En este extremo, más allá de Deep Hollow Ranch, se encuentra el faro de Montauk y el Océano Atlántico. Erguido en lo alto, este centinela guía a los barcos que bordean la agreste costa en la que Gardiner’s Bay se topa con el Atlántico. En este paraje se encuentran también las desoladas y abandonadas instalaciones de Camp Hero. Rebosantes de historia y teorías conspirativas, las más recientes como base de la serie «Stranger Things», merecen ciertamente un temerosa visita.