Inspiración: Perfiles

El ansia por la velocidad (controlada) de una estrella de Hollywood

FTR Bio:, John Carter Hensley

PROFESIÓN: Actor

NACIDO EN: Hyden (Kentucky, EE.UU.), el 29 de Agosto de 1977

APARECE EN LAS SERIES: Los Soprano y Nip/Tuck - A golpe de bisturí

MOTO: Speed Triple R

SANDWICH FAVORITO: El de jamón serrano que le hace su mujer para desayunar

Cuando llevaron al actor de Hollywood John Hensley por primera vez a un circuito, su vida cambió para siempre.

“Había tanta gente, tantos colorines y tanta acción… y en medio de todo eso, unos tíos que parecen superhéroes, cada uno hablando un idioma distinto”, explica.

“Un amigo francés me llevó al circuito y me quedé prendado del ambiente, así que cuando quitó la funda que estaba cubriendo su moto de carreras, inmediatamente supe que yo también quería correr y poco después me hice con una Daytona 675”.

A Hensley le encantaban las motos desde niño, pero ese momento de inspiración con las motos llegó en 2003, cuando decidió mudarse a las afueras de Los Ángeles en la época en la que interpretaba a Eric Scatino en Los Soprano.

“Había tanto tráfico que la idea de moverme en moto cada vez se hizo más fuerte y pronto se convirtió en una obsesión, así que me lancé”, dice.

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Pero Hensley, ya entonces famoso por protagonizar durante siete años la serie Nip/Tuck – A golpe de bisturí, no estaba preparado para lo que se le venía encima.

“Me pilló por sorpresa porque yo no esperaba el cambio tan radical en mi forma de vida que iba a suponer comenzar a montar en moto”, nos cuenta.

“En cuanto pasé la pierna por encima del asiento, ya estaba atrapado. Naces con el verdadero espíritu motero o no, y si lo tienes, nunca jamás te vuelves a bajar de la moto”.

Hensley, que se describe a sí mismo como un motorista “no especialmente bueno, pero sí muy persistente”, es el famoso menos obsesionado con el famoseo que te puedas imaginar.

No tiene inconveniente por estar en un segundo plano a la sombra de su mujer Sandra Cordero, propietaria de Gasolina Café, un local de ambiente motero al comienzo de la carretera de Mulholland. Hensley siempre está buscando la oportunidad de saltar a su moto para ir a comprar algún ingrediente que se agote.

Gasolina Cafe

Pero este cercano y accesible padre de una niña de cuatro años, que admite que ha cambiado completamente su forma de ver las cosas, nunca va a perder esa actitud competitiva y agresiva que descubrió en aquel circuito en 2006.

Nos explica: “Mi primera moto de calle fue una Speed Triple 1050. Me encanta el motor tricilíndrico, te da potencia cuando vas en bajas o medias revoluciones, pero si quieres darle caña, aullará para ti”.

“Era la moto perfecta como primera moto porque me enseñó acerca del auto-control… Sabía que si abría fuerte el gas, lo pagaría”.

Eso tampoco importaba mucho en las tandas o carreras para aficionados a los mandos de su Daytona 675, cuando Hensley solía decir “No creo que me vaya a contratar ningún equipo del mundial de Superbikes”.

También he montado en Bonnevilles y en la nueva Tiger XCX, pero para mí, lo que le pides a una moto va cambiando según las fases de tu vida… es como encontrar esos vaqueros que te quedan perfectos

John Hensley

“Las carreras son mi verdadera pasión y me trasladan a cierto estado zen”, explica. “Me generan una energía que me hace llegar hasta ese punto en el que sientes que estás yendo más allá de tus propios límites y ya no notas el esfuerzo que estás haciendo”.

“Realmente es difícil explicar y entender lo que se siente en las carreras si no lo has sentido antes. Imagino que es parecido a lo que sienten los surfistas cuando hablan de la ola perfecta”.

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No nos sorprende el modo en el que Hensley describe su estilo de pilotaje: “Soy un motorista resolutivo y con recursos. Disfruto montando de forma ágil, fina y agresiva cuando voy en la Speed Triple”.

Ahora mismo se ha ido a comprar algunas verduras en la nueva Street Twin que le ha cogido “prestada” a su mujer mientras llega su nueva Speed Triple. Comenta que la Street Twin rebosa carácter, diversión y un potencial sin límites para las transformaciones.

Está claro que no es un novato en Triumph… Ha recorrido miles de veces las calles de Los Ángeles con una Speed, una Daytona y una Thruxton.

“También he montado en Bonnevilles y en la nueva Tiger XCX, pero para mí, lo que le pides a una moto va cambiando según las fases de tu vida… es como encontrar esos vaqueros que te quedan perfectos”, explica.

“Comparada con otras marcas, Triumph no es tan grande ni abrumadora, pero todas sus motos ostentan la esencia de su segmento sin miramientos, y eso es algo que aprecio mucho en una compañía”.

Cada vez que me subo en mi moto siento una conexión instantánea con ella y con todo lo que me rodea. Una vez que te pones en marcha es como una película que vas visualizando frente a ti

John Hensley

Con la interpretación tomando un papel cada vez más secundario en su vida para dejar paso a la escritura de guiones y al cuidado de su hija, este hombre de Kentucky de 38 años admite que sus días de circuito cargados de adrenalina empezaron a decaer.

Aceptar (él lo llama un punto de inflexión) que tenía que cambiar la 675 por una Speed o una Street Twin llegó cuando se hizo un recto en Fontana hace unos años.

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“Iba el penúltimo en la carrera y a toda velocidad. Ya había tenido un par de sustos cuando, de repente, me di cuenta de que nadie me estaba pagando por estar ahí y que nadie me había pedido que fuese”, explica.

“Mis prioridades cambiaron. Tal vez fue por la llegada de mi hija, pero quería seguir disfrutando de las aventuras y la velocidad sin las carreras. Por eso la Speed Triple y la Street Twin ahora son perfectas para mí”.

“Es divertido cerrar el círculo. La Speed Triple fue mi primera moto y ahora, 10 años después, de nuevo vuelve a ser la moto perfecta para mí. Cumple con todo lo que me define como motorista hoy en día”.

Sus rutas en moto son casi una extensión de su carrera como actor, desde el trayecto más mundano hasta los largos viajes.

“Cada vez que me subo en mi moto siento una conexión instantánea con ella y con todo lo que me rodea. Una vez que te pones en marcha es como una película que vas visualizando frente a ti”, dice.

“Me gusta pensar que tanto las Triumph que he tenido, como el negocio en que el que echo una mano a mi mujer reflejan nuestra pasión por las motos. Al final del día es una combinación de pasión y ejecución, no importa si estás creando el menú perfecto o saliendo a hacer la ruta en moto perfecta”.