Inspiración: Big Trip

Mark Holmes on his world motorcycle tour on a Triumph Rocket X

Carta a sí mismo del chico de la Rocket que recorrió el mundo

Carta de Mark Holmes, viajero sobre una Triumph, al Mark del pasado

Querido Mark

No te vas a creer lo que me ha pasado. Casi no me lo creo ni yo. Tras año y medio recorriendo el mundo en mi preciosa Triumph Rocket X soy una persona diferente.

Ahora te sientes desolado. Después de 39 años de matrimonio Sue, tu esposa, amiga y alma gemela, ha perdido la batalla contra el cáncer y el negocio que llevaba 30 años en marcha ha sido intervenido, pero créeme, se te pasará. Si tienes dudas sobre lo que vas a hacer – lanzarte al mundo, compartir tu pasión y amor y esperar que el mundo te dé algo a cambio –, no debes tenerlas. Simplemente hazlo.

En la otra punta del mundo: Uluru/Ayers Rock, Australia

Sue siempre estará a tu lado en este viaje y cuando estés por la mitad llegarás a hacer puenting en el puente de Nueva Zelanda en el que empezó tu relación amorosa. Sé que en tu estado de ánimo actual es difícil de creer, pero confía en mí.

Cambiarás la vida al menos de una persona, ya te lo contaré más adelante, además de llegar al campamento base del Everest, bucear en la Gran Barrera de Coral, pescar pirañas en el Amazonas, enamorarte del Taj Mahal, empaparte en las Cataratas de Iguazú, sentir el ritmo de Rio de Janeiro y descubrir que los iraníes son la gente más hospitalaria del mundo.

Ya sabrás por viajes anteriores por EE.UU. que la Rocket llama a atención, así que utilízala para difundir el mensaje de que fumar no mola, pero ir en moto mola un montón. No te preocupes por quedarte solo, cuando vayas montando esta bestia siempre encontrarás amigos porque la gente quiere detenerse, admirarla y charlar.

Si el tiempo y el idioma lo permiten, te harán preguntas básicas acerca de la moto: ¿Qué cilindrada tiene el motor? ¿Cuántos cilindros tiene? ¿Cuánta gasolina cabe en el depósito? ¿De dónde eres? ¿A dónde vas? ¿Por qué viajas solo? ¿En qué trabajas?

Te encantará ver la cara que ponen cuando les dices «me subí a la moto en Inglaterra y vengo desde allí», cuando ponen ojos como platos y se les abre la boca hasta tocar el suelo. Y luego te das cuenta de que están dándole vueltas en la cabeza, pensando en cómo podrían hacer ellos una aventura parecida.

Incluso aunque nos separemos a los pocos minutos, sabes con seguridad que has dejado huella en sus vidas. Continúan siguiéndote, comentando y haciendo preguntas en las redes sociales ahora que he vuelto. La chispa se ha convertido en un sueño y sé que te hará ilusión saber que le has cambiado la vida a la gente.

De todos los encuentros el que más se me quedó grabado es el de la mujer que comenté anteriormente. Paré a desayunar en un pequeño café en Auckland, Nueva Zelanda, y sólo estábamos ella y yo, un servidor de cuero negro de pies a cabeza, con el casco sobre la mesa. Teníamos aproximadamente la misma edad; comenzamos a charlar, y al poco rato estábamos hablando de la pérdida de nuestras parejas con los ojos llorosos. Ella luchaba contra su pena por la pérdida, pero parecía verdaderamente conmovida por mi positividad y por mi deseo de buscar en el mundo. Le di mi tarjeta y me marché.

Unas horas después recibí un largo email de ella. «Oh, Dios, Mark, me has cambiado la vida. Voy a hacerlo. Voy a aprender a montar en moto y voy a buscar mi propia aventura». La encaminé al concesionario local de Triumph, que había visitado el día anterior. Mantuvimos el contacto y me presentó a su hijo, que también montaba en moto.

Mark Holmes delante del Ace Cafe, Londres

No supe nada de ella durante una temporada, pero al final me llegó la noticia que esperaba recibir. Una foto de ella y la nota del examen. ¡Había aprobado el carnet! Se ha comprado una moto, en verano tiene previsto recorrer Isla Sur en Nueva Zelanda con su hijo, y al año siguiente recorrerán Europa en motos alquiladas. No puedo sentirme más contento por ella.

Es la gente con la que te encontrarás, las conversaciones que tendrás y las relaciones que establecerás las que harán que el viaje sea tan memorable. Te ayudarán a hacer las paces con tu dolor y volver a aprender lo que ya sabías: que lo mejor de la vida es aprender a amar y a recibir amor. 

Estarás muy orgulloso de tu viaje y durante los siguientes años querrás compartirlo y alentar a otros a que también hagan realidad su viaje. Y esto ha sido posible porque la Rocket y yo atraemos la atención de todos.

Con todo el cariño de tu revitalizado amigo.

Mark