Renace la legendaria tigresa de Bollywood

Más joven que nunca… después de 60 años

En una vida anterior se vio obligado a vender la Tiger T100 de la que tan orgulloso se sentía. El legendario guionista de Bollywood Salim Khan se recrea en la original… haciendo memoria.

La infancia de Salim Khan estuvo inmersa en revistas de cine internacional, cuando no dejaba de contemplar las imágenes en blanco y negro de Marlon Brando y James Dean. El indomable adolescente siguió igualmente fascinado por las Triumph Speed Twin que veía a los policías ingleses cuando iba al cine cada semana.

Sesenta años después, ese apasionado chaval es ahora el abuelo (dicho con la mejor intención posible) de la industria cinematográfica India y cuenta a sus espaldas con un amplio repertorio de guiones.

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Pero a pesar de su estelar reputación, él mantiene se mantiene anclado a una vida sencilla y espléndida gracias a las ganancias que le ha dado la fama, y que están encarnadas en una Triumph.

Su primera moto fue una Triumph Tiger T100 del 56 importada de Inglaterra ese mismo año. Aquella moto le marcó el corazón, incluso cuando se vio obligado a venderla cuando se trasladó a Mumbai para luchar por su sueño.

Uno de sus compañeros de colegio, que tenía una Triumph Speed Twin del 48, solía incitar al joven Khan para que recrease sus propias escenas. Y la semilla germinó.

“Apenas había otras motos en donde vivíamos, así que nadie me adelantaba nunca. Me encantaba perderme solo con mi Triumph y su inconfundible y ronco sonido”, explica.
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Apenas unos años después de importar la T100, bautizada por los vecinos de Indore como “la máquina que pasaba volando a toda velocidad”, Salim se fue a la gran ciudad a labrarse un futuro.

Su familia vendió la moto mientras a la joven estrella le llegaba su gran oportunidad de hacerse famoso como doble de cuerpo en escenas de acción con motos. Le pagaban con una botella de whisky.

Las motos, en particular las Triumph, que quedaron grabadas en la memoria de Salim mientras su carrera como actor y escritor de guiones florecía. Así que cuando su hijo Sohail le compró una Tiger T100 del 56 que funcionaba, aunque tuviese algunas modificaciones, él trató de restaurarla (en vano) para recrear los recuerdos de su primer amor.

“Cada vez que me ponía manos a la obra, nunca quedaba satisfecho con las prestaciones porque sabía exactamente cómo debía sonar. Simplemente no fui capaz de ponerlo a punto”, dice. En un encuentro casual con Jignesh Mistry, responsable en Mumbai de la marca de EGO Custom Wheels, encontró las ruedas perfectas para recrear las originales, tenían la combinación perfecta de estilo clásico y saber hacer técnico.

Jignesh se encargó de rastrear meticulosamente el resto de piezas por el Reino Unido, incluido un juego de herramientas original.

“La familia al completo está compuesta por fanáticos de Triumph y todos montan en Triumph, pero como esta Tiger era siempre la protagonista de todas las anécdotas, decidieron comprar una”, explica Jignesh.

“Por eso no pudimos hacer otra cosa que ir a por ella tan pronto oímos hablar de la moto. Pensé que iba a ser un gran reto. La Tiger es la joya de la familia”.

Salim nos explica: “Yo le guie con los detalles que recordaba de las piezas como el porta placas, el velocímetro y el carburador Amal. Él sabía que yo era un entendido al escuchar mis comentarios”. Ocho meses después, la moto estaba lista y yo estaba tan emocionado como cuando era un adolescente y estaba esperando la llegada del cargamento de Inglaterra a mediados de los 50. Salim se volvió a sentir como un niño.

Fue muy emocionante sentir ese mismo rugido y esas mismas vibraciones que sentí la primera vez que me subí a los mandos de la Triumph T100 en 1956.

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“No había nada que estuviese fuera de lugar. Todo estaba perfecto. Sentí exactamente lo mismo que con mi vieja Triumph. Consiguió revivir lo que tenía en mi memoria. Fue un trabajo perfecto”.

“Fue muy emocionante sentir ese mismo rugido y esas mismas vibraciones que sentí la primera vez que me subí a los mandos de la Triumph T100 en 1956”. Jignesh explica que “después de que montarse en la moto dijo que había vuelto a conectar con su juventud, que era joven de nuevo”.

La fama le ha permitido tener dinero para restaurar la moto, pero sus salidas con ella se limitan a su granja, a una hora de Mumbai, hasta donde puede llegar con su Bonneville T100 del 2007 sin llamar la atención.

Salim concluye: “Todos montamos en moto y amamos la historia y la tradición de Triumph. Es una marca que ocupa un lugar muy especial en nuestros corazones”.

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