Inspiración: Big Trip

Vuelta al mundo de Lea Rieck: tercera parte

No mires atrás... Decide qué viene a continuación

Hubo momentos durante la vuelta al mundo en los que Lea Rieck no tiene apuro en admitir que volvió a su habitación de hotel y lloró.

El tercer y último tramo del viaje de Lea la llevó de Australia, que su padre motociclista había recorrido en los 70, a Sudamérica, Estados Unidos, Canadá y de vuelta a Marruecos y Europa occidental.

Casi dos años antes había partido de su Alemania natal para ver el planeta convencida de que se mantendría mentalmente firme, en buena forma física y un poco más fuerte como persona.

La realidad fue casi lo contrario.

Riding through the dirt tracks

Aprendió cinco cosas que le cambiarán la vida para siempre.

  1. Confía en que puedes. Conducirás bien y serás capaz de comunicarte y conseguir lo que necesitas.
  2. No es síntoma de debilidad retroceder desde un río profundo o una carretera pedregosa. Que tu testarudez no llegue hasta el punto de crearte problemas.
  3. No pasa nada por pedir y aceptar ayuda si necesitas comida o preguntar cómo llegar a un sitio. Puede ser una excusa perfecta para romper el hielo.
  4. Permítete confiar. La mayoría de la gente quiere ayudar a los demás. Si confías, tú también te volverás más solidario.
  5. Y es que no necesitamos tanto. Los más pobres fueron generalmente los más generosos y no querían nada a cambio.

Momento de reflexión

Paradójicamente, fue en uno de los tramos de carretera más monótonos en Argentina, desde Buenos Aires hasta Ushuaia, donde Lea pudo hacer balance de las experiencias del año anterior: «El paisaje hasta el cabo más meridional no cambia mucho, por lo que me concedí tiempo para meditar y reflexionar sobre lo que había experimentado».

«El mundo en el que vivimos gira en torno a las redes sociales, las noticias al segundo y el materialismo, pero hay gente que vive en la pobreza más absoluta con sus familias y es más feliz que nosotros».

«No soy una persona muy espiritual, pero algunas de las cosas que vi y la gente increíble que conocí me han hecho mucho más sensible, ya que los que no tienen nada suelen ser quienes dan más», señala.

Bolivia scenery

«Es como estar en un cuadro de Salvador Dalí».

Aunque ya ha vuelto a Munich, un caleidoscopio de imágenes y recuerdos se le vienen a la mente mientras recuerda los momentos mágicos y lecciones que aprendió durante más de 18 meses en la carretera… y fuera de ella.

«Uno de los momentos más memorables fue también uno de los más surrealistas», explica. «Recorrer la ruta Laguna desde los Andes entre Argentina, Chile y Bolivia fue como estar en un cuadro de Salvador Dalí, con impresionantes colores, montañas, lagos y flamencos a 4500 m de altura. Era como un paisaje de otro mundo».

Zigzags en Tasmania

¿Vas a las Antípodas? No olvides Tasmania

Después de Asia, donde «te comunicas con las manos y los pies», Australia supuso una grata parada. Aparte de todos los encantos de Sídney, fue Tasmania la que realmente conquistó el corazón de Lea: «Hablando por Skype con mi padre, recordé todos los lugares en los que él había estado, pero Tasmania es distinta, y un lugar de visita obligado para todo motociclista».

«El oeste es salvaje, lleno de vegetación exuberante y escasamente poblado, mientras que el este tiene playas increíbles. Ambas regiones ofrecen curvas increíbles y son perfectas para una conducción intermitente fuera de la carretera. Por suerte, Cleo, mi Tiger 800 XCA, ya me había demostrado en Tayikistán que le encantaba ensuciarse».

«Nunca miraba atrás»

Nunca hizo balance durante el viaje (ahora tiene pensado escribir un libro, así que este es el momento de mirar atrás) y esa, insiste Lea, es la belleza de una aventura de larga distancia: «nunca hubo un momento en el que me detuviera y pensara “eso ha sido increíble”, ya que nunca miraba atrás, solo hacia delante y pensando en lo que me deparaba después».

Bolivian life
Una muestra de la cultura boliviana

Después de Australia, envío a Cleo hasta Buenos Aires, Argentina, y, antes de que llegara, cogió un vuelo al país, donde quedó entusiasmada con la cultura despreocupada de los latinos y sus prejuicios sobre delincuencia se desvanecieron en poco tiempo.

«Viajas por la campiña donde la gente de toda Sudamérica es maravillosa y tiendes a hacer poco por ayudarla», explica. Los Andes fueron dignos de destacar, pero la Patagonia es impresionante y ofrece tramos fuera de carretera realmente buenos y no demasiado complicados.

«Se oye hablar mucho de la delincuencia, pero si te quedas en una ciudad, reserva un hotel con un lugar seguro donde aparcar tu motocicleta y utiliza tu cerebro: no lleves nada de valor para que no te roben. Había oído hablar mucho de Honduras y El Salvador, y tenía miedo, pero lo que predomina en estos países es el crimen organizado y de alto nivel, por lo que los motociclistas no resultan de interés para los delincuentes».

Vistas del lago en la Patagonia

«Lloré por lo que había visto»

«La gente de campo es maravillosa aunque sea pobre. Hubo ocasiones durante mi viaje en las que volví a mi habitación de hotel y lloré por lo que había visto. Me ha cambiado para mejor», añade.

Las graves inundaciones en Perú obligaron a Lea a enviar su motocicleta desde Lima hasta la capital de Panamá (la única alternativa era pasar por el célebre Tapón del Darién, pensado para más adelante), para después continuar por Honduras, Guatemala, Belice y México hasta los Estados Unidos.

Riding through Mexico
En bicicleta por México

Las dos semanas en el «paraíso para la conducción todoterreno» del Alpine Loop, en Colorado, fueron el momento más destacado durante el cual Lea se desprendió de sus cestas con una carga de 60 kg y condujo a Cleo por la zona antes de volver a cargarla y dirigirse hacia al norte hasta Terranova.

«Una realidad muy diferente»

«Viajé hasta la costa occidental, pero no pasé por Big Sur porque había desprendimientos. Para cuando llegas a Yosemite y Yellowstone, has creado un montón de recuerdos. Lo único de lo que me arrepiento de mi viaje hasta Alberta es de no haberme adentrado más en Utah, pero la pendiente era de 45 grados, por lo que quizás vuelva un día», señala.

Todos los caminos llevan a Canadá

«Estados Unidos es tan diverso y, como muchos otros países que se retratan en los medios, tiene una reputación engañosa. Me sorprendí de lo exótico que es el desierto de Nevada y del contraste entre las megalópolis y las familias que viven en un tráiler en medio de la nada. Es una realidad muy diferente».

La aventura llama a nuestras puertas

Después de coger un vuelo de vuelta a Marruecos, donde quedó con un amigo para explorar la cordillera del Atlas, Lea hizo otro descubrimiento que le impactó cuando menos lo esperaba: «Crucé hasta España y decidí pasar por urbes como Madrid y Barcelona antes de atravesar los Pirineos hasta casa».

«Llevaba fuera tanto tiempo que casi me sentí una extraña en Europa occidental. Fue entonces cuando comprendí que a todos nos llama la aventura a nuestras puertas. Necesité 145 000 kilómetros para darme cuenta».