Inspiración: Big Trip

Una scrambler con sidecar al este de Vladivostock

Aventuras con cierto aire militar...

Al acercarse al final de su exitosa carrera como abogado, Bertrand Louchet sabía que estaba a punto de empezar una nueva y «alocada» aventura. Él y su mujer Genevieve, ambos de 66 años, no querían quedarse en su agradable hogar francés de Albertville, cerca de la frontera italosuiza durante el resto de sus días. Así que un viaje de 19.000 km por Europa y Asia hasta Japón y Corea del Norte parecía una buena idea.

La ruta pasará por Turquía, Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán, Kazajistán, Rusia, Mongolia y de nuevo Rusia. Bertrand embarcó su Scrambler 2016 modificada, llamada Orange Blue por su color azul-morado y sus filos naranja, a Estambul, así que su aventura empezó en solitario, mientras su mujer Genevieve cogía un avión para encontrarse con él en Asia. «Era un poco locura, pero quería llegar a Vladivostock por tierra, viajando por la Ruta de la Seda y luego siguiendo el río Amur», dice Bertrand.

Scrambler sidercar trip to Vladivostok
Bertrand y Genevieve

El diario de Bertrand…

Antes de salir, Genevieve me pregunta: «¿cómo vamos a llegar? Yo no conduzco». Yo le respondo: «muy fácil. En sidecar». Sus únicas peticiones fueron un claxon para ella y una capucha para protegerse de la lluvia y de las tormentas de arena. En seguida nos compramos una Scrambler y un sidecar y las pintamos a juego.

Me reencontré con Orange-Blue en Estambul. Después de coger un ferry desde la capital de Turquía a Trebisonda, en el Mar Negro, tenía que coger otro ferry hasta Sochi, en Rusia. Sin embargo, las instrucciones de Genevieve están un poco desactualizadas y la línea de ferry ya no existía. Tenía que cruzar Georgia en moto.

Cruzo la aduana turcogeorgiana y enseguida descubro que en Turquía las carreteras son excelentes y los conductores peligrosos, mientras que en Georgia los dos son peligrosos. Continuo a lo largo de la costa del Mar Negro hasta que el GPS me abandona, y tengo que preguntarle el camino hasta Sochi a los ocupantes de un coche. «Vuelve», me contestan. «Vas en dirección a Abjasia, que desde que se declaró unilateralmente independiente de Georgia, está completamente cerrada.»

Perdón, Abjasia está cerrada

La única manera de llegar a Rusia sin tener que atravesar Azerbaiyán es cruzar el Gran Cáucaso por la Carretera Militar Georgiana. Es en este momento cuando me pregunto qué estoy haciendo, un sentimiento que me acompaña hasta que cruzo el único puesto fronterizo entre Georgia y Rusia esa misma tarde.

Hacia Asia

A la mañana siguiente, muy temprano, me vuelvo a poner en ruta y me pierdo en la inmensidad del paisaje, con su trigo y sus girasoles, hasta que percibo un olor familiar. Es un aroma que haría rico a un perfumista si pudiese capturar su esencia y recrearlo, una mezcla de citronela e hiniesta. ¿Dónde lo he olido antes? ¡En Mongolia! Es el olor de la estepa.

Scrambler sidercar trip to Vladivostok
“A la mañana siguiente, muy temprano, me vuelvo a poner en ruta y me pierdo en la inmensidad del paisaje”

No necesito ver los tejados de Elistá, la capital de la República de Kalmukia, para saber que he llegado a Asia. Mañana me dirijo a Astracán, en el Mar Caspio.

Se tardan 12 horas en recorrer los 367 km que separan Astracán (Rusia) de Atirau (Kazajistán). El paisaje no es aburrido, pero la carretera es un horror. Cuando me doy cuenta de que el guardabarros del sidecar está saltando más de lo normal, es el comienzo de una serie de reparaciones improvisadas que no me detienen. Llego a Atirau, en Kazajistán. Todavía tengo que recorrer 2.000 km de carreteras igualmente terribles antes de encontrarme con Genevieve en Kirguistán.

Scrambler sidercar trip to Vladivostok
“A pesar de los 50˚C, mi Triumph Scrambler es sólida y fiable”

La Ruta de la Seda al Turquestán

Finalmente estoy en la Ruta de la Seda tras dar un rodeo por Oral para evitar perder más piezas de Orange Blue, pero desde Kizilorda, conduzco por una carretera tan lisa como una mesa de billar. A pesar de los 50˚C, mi Triumph Scrambler es sólida y fiable, superando baches que hubieran roto el chasis de otras motos. Se ha revelado como la moto ideal para los que no son mecánicos. Hoy duermo en Turquestán, a un paso del mausoleo de Khodja Ahmad Yasaw, un mago sufí del siglo XII, construido por Tamerlán y considerado el monumento más bello de Kazajistán.

the mausoleum of Khodja Ahmad Yasawi
El mausoleo de Khodja Ahmad Yasawi

El amor llega a Biskek

En Biskek, la capital de Kirguistán, tengo que aprovechar para comprar un neumático de repuesto para el sidecar, pero este lugar está desabastecido y no hay casi ninguna moto, así que en el aeropuerto espero con ansiedad la llegada de Genevieve y, sí, lo tiene… un enorme paquete rojo en su carrito.

Scrambler sidercar trip to Vladivostok
“Tengo que aprovechar y comprar un neumático de repuesto para la rueda del sidecar, pero este lugar está desabastecido”

Después de 40 años de matrimonio, qué bonito es poder decir: «te quiero, neumático, te quiero tanto». Cuando Blue Orange está lista y en forma, atrae los pulgares y los pitidos de los conductores (al principio creo que me están riñendo) y cuando paramos, nos vemos rodeados de admiradores que quieren montarse. Para caer bien, cómprate un sidecar.

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Una comida de dioses

Esta tarde visitamos el valle de Ala Archa, a una hora de Biskek, donde las montañas son más altas que el Mont Blanc y la gente, como el señor que nos prepara unos shashlik (una especie de pinchitos), nos invita a comer. Luego ponemos rumbo al oeste hacia el lago Issyk-Kul o «lago caliente».

Hoy en día es un lugar acogedor con varias fuentes termales de agua caliente con gas radón, lo que limita el tiempo de los baños a unos 15 minutos. Nos paramos en la orilla del lago a tomar un café y nos encontramos con una pareja de jóvenes turcos que vuelven de Vladivostock. Después, nos avisan sobre el estado de las carreteras rusas antes de coger la carretera militar llena de baches que va de Karakol al puesto fronterizo kazajo de Karkara… hermoso.

Khazak Moutains
“Visitamos el valle de Ala Archa, a una hora de Biskek, donde las montañas son más altas que el Mont Blanc”

De vuelta a Kazajistán al estilo Bonnie y Clyde

Vamos a volver sobre nuestros pasos hacia Almatý, en Kazajistán, una vez pasemos la aduana kazaja en Karkara. O eso es lo que creemos. Dos policías nos detienen y nos dicen que hemos superado el límite de velocidad, a pesar de los innumerables todoterrenos kazajos que nos han adelantado. La multa, si no la recurrimos, es de 20.000 tenges (57 €). La pagamos intentando ser objetivos.

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“Como Bonnie y Clyde, salimos huyendo y cogemos la carretera a Semey a toda velocidad”

Tomando dirección norte hacia Semey, llegamos a Usharal y nos vuelven a detener en un control policial. Nos dicen que la moto no es mía e insisten en que debemos ser sancionados. Les digo que tengo que coger mi permiso, salto en la moto y la arranco en un abrir y cerrar de ojos. Como Bonnie y Clyde, salimos huyendo y cogemos la carretera a Semey a toda velocidad. Cuando estamos seguros de haber dado el esquinazo a la policía, nos paramos en la estepa para disfrutar de su olor y hacer un picnic para celebrar nuestra primavera número 66. Tenemos que seguir siendo optimistas.

Un encontronazo con el KGB

Nos acercamos a la frontera rusa a buen ritmo, pero el amortiguador del sidecar de Orange Blue muestra signos de desgaste. Una vez cruzada la frontera, nos detenemos en Novosibirsk, la puerta de entrada y capital de Siberia, e intentamos sustituirlo. Un coche se pone a nuestro lado y nos hace señas para que nos detengamos. El conductor es Alexei, un motorista, que nos pregunta si necesitamos algo. Le decimos lo que nos pasa y nos da, además de los suyos, la dirección y el teléfono de una tienda de motos. Siempre hay alguien con buen corazón y ganas de ayudar.

Scrambler sidercar trip to Vladivostok
El museo del KGB

Lejos de Novosibirsk, las isbas (largas cabañas rusas) se apiñan a lo largo de las carreteras secundarias hasta la entrada de Tomsk, llena de desoladas viviendas sociales de los ochenta. Estos son los edificios de Putin, pero en el corazón de la ciudad vieja quedan antiguos edificios aristocráticos. En la calle Lenina encontramos una casa con una fachada de ladrillos rojos y una escalera que lleva al sótano. Abrimos la pesada puerta de madera y encontramos el Museo de la Opresión, un lóbrego sótano que perteneció al KGB entre 1919 y 1988 y que ha sido testigo de innumerables horrores.

Última parada antes del gulag

Cruzamos el río Yeniséi y paramos en la estación de Taishet, en el cruce de las líneas de ferrocarril Transiberiana y BAM (Baikal-Amur), que sube hacia el noreste. Esta estación era el punto de tránsito de los prisioneros del gulag. Tras pasar la noche en el hotel de enfrente, a Orange Blue le quedan 600 km para llegar a Irkust. Compramos miel, llenamos el depósito y nos preparamos para emprender el viaje.

Scrambler sidercar trip to Vladivostok
“Compramos miel, llenamos el depósito y emprendemos el viaje.”

Nos dirigimos hacia la orilla del lago Baikal bajo una lluvia torrencial haciendo escala en Listvianka, un lugar frecuentado por los turistas chinos y en el que se encuentra nuestro «minihotel», que, según Booking.com, está a «cuatro minutos de la playa». No te dejes engañar por las descripciones.

El Expreso Transiberiano

El famoso Ferrocarril Transiberiano discurre a lo largo de la orilla oriental del lago Baikal, separado de la carretera por un grueso muro de pinos siberianos. Hacemos una parada en Baikalsk, una estación de esquí bonita, moderna y que en temporada baja es muy popular entre los senderistas. Su mayor prestigio es que Putin la visitó en 2002.

Scrambler sidercar trip to Vladivostok
“Entramos en la República de Buriatia y vuelve el verano”

Al día siguiente, entramos en la República de Buriatia y vuelve el verano. La línea azul del lago conocido como la Perla de Siberia es visible entre los árboles antes de llegar a Ulán-Udé, la capital de la región, famosa por tener la estatua de la cabeza de Lenin más grande del mundo. Volvemos al monasterio budista de Ivolginsk, un lugar de peregrinación para el budismo tibetano, la religión adoptada por los buriatos, antes de que Blue Orange deje Buriatia y la zona horaria de Irkutsk.

Un barco lento a Japón

Vladivostok significa «El Señor del Este» y marca el final de Eurasia y el final del sueño. Nos quedamos en un lugar golpeado por las olas del Mar de Japón pero, por desgracia, está contaminado y atestado de barcos de guerra listos para partir si a Kim Jong-un se le ocurre hacer alguna tontería.

Scrambler sidercar trip to Vladivostok
Próxima parada, Japón

Estamos en un camarote del ferry, con Orange Blue en la bodega. El cielo se oscurece más allá del paralelo 38 y los misiles de largo alcance americanos apuntan al norte. Nos dirigimos a Japón y el apasionante final de nuestra aventura.

Próximamente la segunda parte de la aventura… ¡permanece atento(a)!