Inspiración: Big Trip

Un puente sobre el abismo en Noruega

El sueño del explorador Dave Williams en Atlanterhavsveien

Desde los hermosos y enormes fiordos hasta el Norte del país, abrupto y permanentemente helado, Noruega fue creada para los aficionados a las motos… y los fotógrafos.

Dave Williams siempre se ha sentido atraído por las brillantes imágenes de los fenómenos naturales, además de las lenguas heladas del archipiélago ártico Svalbard, a 81 grados de latitud norte. Su primera incursión en el país de las montañas, los glaciares y los profundos fiordos sería sin embargo un poco diferente, ya que fue en busca de la ruta perfecta sobre un puente.

El fotógrafo británico nos explica por qué un tramo de 5,2 km de carretera perfectamente lisa y un ondulante puente construido por el hombre pueden acelerar el pulso tanto como cualquier desafío natural.

Triumph Tiger in Norway

Un puente muy famoso

Mi pasión por los viajes y la aventura solo se ve igualada por el amor que siento por mi Triumph Tiger Explorer XRT y el deseo de explorar nuevos lugares; así que pensé «¿por qué no combinar los tres y visitar una parte de este asombroso país que siempre había querido conocer?».

Viaje a Noruega en Roadtrippers

Siempre hay que tener un objetivo en mente, y el mío era Atlanterhavsveien, la autovía del Atlántico. Había visto fotos, y esta increíble carretera, que se considera una de las mejores del mundo para recorrer en moto, me tenía totalmente fascinado. Situada junto la costa, se trata de una carretera de 8,5 km entre varios archipiélagos que conecta Averøy con la península de Romsdalshalvøya.

Triumph Tiger in Norway

La carretera se ha hecho famosa gracias en parte al puente de Storseisundet, el más largo de los ocho que forman el Storseisundetbrua. Ese sería mi destino final: el puente que había visto hacerse famoso gracias a Instagram y a los blogs de viajes de todo el mundo.

Decidido, concentrado y sin olvidar que los grandes viajes empiezan con pequeños pasos, llené las maletas de material fotográfico, ropa, útiles de acampada… todo lo que me iba a hacer falta para sobrevivir durante los nueve días de viaje desde Reino Unido a Noruega. Tras atravesar el Canal de la Mancha por el Eurotúnel, vi salir el sol en Francia, atravesé Bélgica y me detuve en los Países Bajos para hacer la foto de rigor a los molinos de viento en Kinderdijk, antes de acampar bajo la lluvia y el viento en Alemania.

Triumph Tiger in Norway

«El viajero ve lo que ve, mientras que el turista ve lo que ha venido ver.»

Los puños y el asiento calefactables demostraron ser una bendición a la hora de atravesar Dinamarca. Crucé todo el país de Sur a Norte llegar a Hirtshals, desde donde el Superspeed 1 me llevó a mí y a mi moto a Kristiansand, en el otro lado del Skagerrak, el estrecho del Mar del Norte que separa Dinamarca de Noruega.

Triumph Tiger in Norway

A la mañana siguiente me di cuenta: me encontraba en el país que tanto me gustaba como fotógrafo de viajes y no había nada que se interpusiera entre nosotros. El viajero ve lo que ve, mientras que el turista ve lo que ha venido ver. Y aquí estaba yo, viviendo mi aventura, a solas con el viento y el cielo, atravesando el escarpado pero a la vez hermoso paisaje del país del que me había enamorado a distancia sólo por fotos.

«De pintorescos ríos a enormes fiordos alimentados por cascadas descomunales»

Cada giro, cada curva, cada cuesta eran como si se me estuviera revelando algo asombroso para dejarme aún más boquiabierto que la vez anterior. La exploración y la aventura eran el objetivo, y eso era exactamente lo que estaba viviendo.

A medida que el terreno se iba transformando poco a poco al avanzar por el país, pasando de verdes colinas onduladas a escarpadas e imponentes montañas, de pintorescos ríos a enormes fiordos alimentados por cascadas descomunales, crecía mi amor por este asombroso paisaje. El tiempo empeoró y la carretera pasó de ser una superficie de asfalto totalmente lisa a un camino lleno de baches y grava. Las duras condiciones climáticas del Ártico pasan factura aquí en cada estación, convirtiendo las pequeñas grietas en enormes agujeros a medida que el ciclo de congelación y deshielo va afectando la superficie.

«Me metí en un terreno cubierto con nieve aún fresca»

La resistencia para conducir durante todo el día, un día tras otro, tiene un límite, pero la Explorer fue una gran aliada que me mantuvo caliente y controló activamente la suspensión, la tracción y la velocidad para facilitarme al máximo las cosas, aunque permitiéndome disfrutar de la conducción. Una vez activado el control de velocidad, pude disfrutar de las vistas en cada uno de los giros que bordean los fiordos.

Llegando a Lillehammer, me metí en un terreno cubierto con nieve aún fresca del invierno que había terminado un mes antes. Fue en esa misma nieve, junto al lago Mjøsa, donde acampé para pasar la noche, recuperar fuerzas y planificar el día siguiente.

Triumph Tiger in Norway

A la mañana siguiente, tras haber pasado la noche entre vientos ululantes y un frío terrible —aunque yo me había mantenido calentito gracias a mi saco de dormir ártico— me volví a poner en marcha. Las consecuencias de lo que, en esencia, era una carrera de resistencia, estaban empezando a pasar factura. Sin embargo, me obligué a seguir adelante.

«Un tramo de carretera que surge del mar»

El dramatismo de este paisaje pintoresco y asombroso, que no podía dejar de admirar, me cortó la respiración al llegar a mi destino: el puente de Storseisundet. Este tramo de carretera parece surgir del mar, con el imponente Atlántico a un lado y los recovecos de los fiordos al otro, mientras gira suavemente a un lado y luego al otro, elevándose y volviendo a descender con una elegante fluidez.

Triumph Tiger in Norway

El tiempo es duro e inclemente. Puede pasar de un sol brillante y luminoso a un viento y una lluvia desbocados en un abrir y cerrar de ojos, y eso fue exactamente lo que me pasó a mí. Después de recorrer la carretera en ambas direcciones unas cuantas veces para disfrutar a fondo de la experiencia y pararme en algunos lugares para documentarlo todo, ese clima marítimo noruego cambió de idea y me demostró lo traicionero que puede llegar a ser.

Mi vuelta el territorio continental estuvo lleno de peligros y tuve la suerte de contar con la moto apropiada para afrontarlos. Combinadas con mis años de experiencia, las características de la Explorer me protegieron a mí y mis pertenencias al atravesar pasos de montaña, en un ferry y a través de túneles hasta llegar a Dombås, donde hice noche.

«Qué triste que ya se haya acabado todo»

Los majestuosos picos que había encontrado en mi viaje hacia el norte estaban ocultos tras los nubarrones grises durante mi viaje de vuelta al sur. Había llegado a justo tiempo, antes de que cayera la oscuridad.

Las condiciones meteorológicas cambiaron mucho durante mi viaje de vuelta a casa. Tuve que conducir bajo la lluvia durante los dos días que tardé en atravesar Dinamarca y Alemania, pero tuve la suerte de disfrutar de un sol radiante en Luxemburgo. A medida que me acercaba a Londres después de nueve días, ocho países y 5000 km de viaje, mis sentimientos fueron cambiando de «por fin voy a poder descansar como Dios manda» a «qué triste que ya se haya acabado todo».

El viaje fue fantástico, las malas experiencias son ahora anécdotas para contar, mi moto estuvo totalmente a la altura de las duras condiciones naturales y climáticas de Noruega y yo ya me estoy preguntando… cuál va a ser el próximo destino.