Inspiración: Big Trip

Los «nuevos comienzos» del chico de la Rocket

Un viaje para llenar de vida un corazón roto

Tras la inesperada muerte de su mujer y mejor amiga Sue, Mark Holmes supo que un viaje alrededor del mundo era la única forma «razonable» de comenzar de nuevo.

En su Triumph Rocket y con las maletas llenas, salió de Londres en verano de 2017. Tenía solo un puñado de simples objetivos: Quería saber más sobre el mundo, compartir su pasión por las motos Triumph y correr la voz sobre la importancia de dejar de fumar, el hábito que había puesto fin a sus memorables viajes a Estados Unidos con Sue.

Sigue leyendo para conocer la experiencia de Mark de su puño y letra…

Explorador a la española

Barcelona en Semana Santa fue una alegría como viajero solitario, fanático del fútbol y observador de personas. Aprendí a apreciar la alegría en la arquitectura de Gaudí, la atmósfera colosal y la majestuosidad del Camp Nou (FC Barcelona 3 – Real Sociedad 2), las calles estrechas, el centro de la ciudad y las risas en el Parque de la Ciutadella.

Mark Holmes Spanish Motorcycle tour

También descubrí, mientras admiraba su estatua de 1888 a 60 metros de altura en una columna al pie de Las Ramblas, que a pesar de la creencia popular, Cristóbal Colón nunca puso un pie en América. Los libros de historia y muchos de mis amigos estadounidenses me hicieron creer que ‘descubrió’ América. Era un marinero consumado y navegante, y cruzó el Atlántico desde Europa cuatro veces, pero solo encontró algunas islas del Caribe y viró hacia el sur para finalmente aterrizar en Venezuela. Aunque nació en Génova, Italia, Colón fue financiado por la monarquía española, por lo que sus viajes se conmemoran en España.

Son pequeños detalles como éste los que hicieron que mi viaje fuera inolvidable.

Escuchar y aprender

He conocido a una cantidad extraordinaria de gente en mi viaje, incluso en los dos meses que pasé por Europa. Algunas conversaciones han sido excelentes y he aprendido mucho de ellas.

Esperando ferries conocí a un irlandés apasionado, a un aficionado del Arsenal y a un ecologista. He aprendido que no me gusta comer solo y muchas veces he comenzado conversaciones con otros comensales a mi alrededor. En Milán conocí a una pareja tejana que estaba en su luna de miel y llena de entusiasmo por la vida. En Venecia conocí a una fascinante pareja de Ohio que celebraba su aniversario de bodas. En Malta conocí a amigos de amigos.

Ha habido gente joven en casi todos los lugares con una mirada aventurera en sus ojos mientras les explicaba mi viaje. Me encanta hacerlos sonreír y me gustaría pensar que corren a contarles a sus amigos nuestra conversación y a inspirarlos a ellos también. Algunos han debido de hacerlo, porque ahora me siguen en las redes sociales.

El buen viajero

Conocí a un australiano, Derek Barnett, en Estambul y me dio un breve resumen de cómo aprovechar al máximo los lugares más interesantes, extraordinarios y remotos del planeta. Insiste en tomar caminos alternativos a los de la mayoría de los turistas y que él no es un turista, sino un viajero. Su filosofía de ‘Tres bienes’ es simple.

Buena planificación
Ten una buena idea de hacia dónde te diriges, por qué estás yendo allí y qué quieres o esperas experimentar. Sin planificar perderás tiempo y posiblemente te perderás el verdadero valor del lugar.
Buena suerte
A veces las cosas escapan de nuestro control, desde el taxista que toma la ruta más larga para cobrarte más, al vuelo cancelado. Estas cosas van más allá del control del viajero y solo con la suerte puedes evitarlas.
Buena gente
Hay buenas personas que no tienen absolutamente nada que ganar y solo quieren ayudar. Te dan indicaciones y consejos, te ofrecen una taza de té o incluso una comida y una cama para pasar la noche. Éstas son las personas que hacen que los viajes de aventura sean una alegría.

La hospitalidad iraní

Fui fotografiado o grabado unas 100 veces al día en Irán por personas con grandes sonrisas en sus caras. Mi presencia en su país con una moto más grande de lo que pueden conducir llamó la atención.

Me sentí honrado y respondí con una sonrisa y un saludo cada vez. No imsporataba si paraba a por gasolina, bebidas, a una visita turística o al final del día, siempre me decían: “Bienvenido a Irán, bienvenido a mi país”. Estaba muy claro que lo decían en serio.
Tras un retraso con los trámites en la frontera con Turquía, me dirigí hacia el sur, a Tabriz, y a la Mezquita Azul de mosaicos azul oscuro, donde la artesanía es tan asombrosamente bonita que casi derramé una lágrima. El antiguo bazar en la ciudad, con la antigua ‘Ruta de la Seda’ atravesando la ciudad, fue también increíble.
Después de 1,500 millas y con la temperatura superando los 40 grados, llegué al puerto sureño de Bandar Abbas.
Teherán me emocionó. Una gran ciudad con muchos distritos. Tomé el metro, con sus vagones segregados, hacia el norte de Teherán y otra mezquita. En el interior, el mausoleo Imāmzādeh Sāleh de varias habitaciones está cubierto por un mosaico de espejo que refleja la luz.
Más al sur, la Persépolis de 2.500 años construida por los Shahs de Persia fue solo una breve parada porque, después de 1.500 millas y con la temperatura superando los 40 grados, tenía que llegar al puerto sureño de Bandar Abbas para cruzar el estrecho mar a Dubai.
Recordaré la hospitalidad iraní para siempre. Su sonrisa, sus dulces regalos, fruta y té me conmovieron de una manera que nunca antes había experimentado.

Nuevos comienzos

Antes de salir de Londres, mi amiga Diana me dio una figurita del dios hindú Lord Ganesha, el Dios de los Nuevos Comienzos. Ha hecho su trabajo increíblemente bien. Yo necesitaba un nuevo comienzo. Me abrí al mundo y casi a diario conocí a gente nueva y fascinante… Es la ventaja de viajar solo.

Dado que no tenía forma de hacerme la comida, comía siempre en un café o restaurante. Me sentaba, solo como siempre, y miraba a mi alrededor. Eso propiaciaba algunas conversaciones memorables. No era una experiencia que buscaba o esperaba, pero tampoco me he resistido a ella. Definitivamente un «nuevo comienzo».

Mark Holmes

Lord Ganesha es un eliminador de obstáculos y lo necesitaré en su mejor forma. Por lo que he visto de las carreteras en India, voy a necesitarlo. Son terribles. Baches, grietas en el hormigón, faltan secciones de pavimento, incluso en carreteras de peaje, no hay líneas pintadas, ni marcas de intersecciones. Hay pocas señales de tráfico y badenes enormes colocados aleatoriamente. Y la lista continúa.

Los conductores son todavía peores. Camiones, coches, motos, taxis y rickshaws, todos ellos con su conjunto individual de reglas. El sonido del claxon tiene como mínimo una docena de significados.

El Taj Mahal

El Taj Mahal es el edificio más hermoso que he visto y superó con creces mis expectativas. La construcción, el diseño, la artesanía, los materiales y el propósito. Todos ellos perfectos.

‘Exquisito’ fue la mejor palabra para describir el Taj Mahal, pero es irremediablemente inadecuada. El mármol de color blanco marfil procedente de toda la India todavía se ve inmaculado hoy en día. Refleja el color del sol de la madrugada, por lo que ese es el mejor momento del día. La artesanía también es abrumadora. El mármol negro está incrustado en todas partes. Al igual que las grafías, suaves y agrupadas. Las joyas fueron originalmente una característica del edificio, pero todas han sido robadas.

Taj Mahal Triumph Motorcycle Trip

Fui la primera persona que cruzó la puerta arqueada después de levantarme a las 4.30 de la mañana, un guía me llevó rápidamente a las mejores ubicaciones para hacer foto antes de que nadie más llegara allí. Fue un verdadero privilegio. Luego paseé tranquilamente, sentándome y mirando con asombro. Los cuatro minaretes se inclinan ligeramente hacia afuera. Eso es deliberado, de modo que si caen, no dañen el mausoleo.
Había un plan para construir un ‘doble’ en la orilla opuesta del río Yamuna en mármol negro. Algunos hechos truncaron el plan, pero no antes de que se hubiera adquirido gran parte del mármol, que ahora está en Trafalgar Square de Londres, en el Marble Arch.

Las cumbres del Himalaya

«Jim Jum» significa «Vamos» en nepalí. Lo descubrí gracias a nuestro ayudante de guía de 19 años, mientras nos animaba por la ruta de ocho días desde Lukla en Nepal al Campamento Base del Everest. Éramos todos desconocidos, viajando juntos por la cordillera del Himalaya, unidos por un único objetivo. A menudo me pregunté cómo desconocidos pueden llevarse tan bien. Nuestras experiencias, países de procedencia e incluso nuestra cultura eran muy diferentes. Sin embargo, pasamos juntos las dos semanas más conmovedoras, íntimas y con apoyo mutuo.

Dawa, nuestro guía líder y sherpa, necesitaba saber en todo momento cómo nos sentíamos y cómo reaccionaban nuestros cuerpos a la altitud y la dieta. Por lo tanto, compartíamos todo tipo de detalles íntimos. «Si ves yaks que vienen hacia ti, ve por el interior del camino. A veces se tambalean y podrían empujarte hacia el abismo», dijo un guía. Nunca desafiamos sus consejos.

La escala inimaginable del Himalaya despuntando entre las nubes es impresionante.

Nuestra capacidad cognitiva se vio afectada por los cuádriceps que nos ardían, el dolor en los muslos, las rodillas hinchadas, los dedos de los pies aplastados, los pulmones sin aire, el sudor y la creciente altitud. Los mareos y dolor de cabeza ocasionales nos dejaron a todos cuestionando nuestra determinación. A lo largo del camino hay casitas construidas en madera o piedra, con tejados de latón. Muchas de las aldeas tenían una sala comunitaria, que para nuestra sorpresa, a menudo estaba equipada con mesas de billar de tamaño normal, siempre ocupadas.

Las camas son espartanas, las cisternas son una jarra de agua, y los lavabos tienen un flujo rudimentario de agua. Nunca nos quejamos. La vida es simple allí y no hay electricidad. La escala inimaginable del Himalaya despuntando entre las nubes es impresionante, pero compartir una celebración con los monjes del monasterio de Tengboche a 3.870 metros de altitud fue otra lección de humildad.

La mejor vista de la cumbre del Everest, mi objetivo personal, fue desde Kala Pathar. Ver la cima del mundo revelada por el sol naciente, solo en un camino secundario, me llenó de emociones.

Seis motivos por los que me encanta viajar en moto

  1. Me siento fenomenal y conozco a gente nueva a diario.
  2. Mi Rocket atrae a multitud de gente y cuando les digo lo que estoy haciendo, se les pone una sonrisa en la cara y se les abre la boca de asombro. Muchos me siguen en las redes sociales, algunos se han convertido en amigos, e incluso otros me han contado cómo he cambiado su visión de la vida.
  3. Cada vez me río más de mí mismo por haberme traído mis zapatillas de deporte y mi ropa del gimnasio. No las he utilizado ni una sola vez, ni tampoco he sentido la necesidad de utilizarlas.
  4. La actividad física constante de montarme en la Rocket, ser un turista y visitar los sitios de interés, yendo constantemente de un lugar a otro y probando cosas nuevas me mantiene en forma.
  5. Mi mente no para de trabajar. Evaluando y decidiendo cómo avanzar en los próximos días y semanas. Siempre me estimula y es excelente planearlo.
  6. Darme cuenta de que para cada problema hay una solución es tonificante.