Inspiración: Big Trip

«Lloré cuando volví a subirme en la moto»

La emotiva historia de cómo Charley Boorman volvió a conducir en moto

El veterano aventurero Charley Booman se sincera con FTR acerca de su emotivo proceso de vuelta a las motos. El aventurero internacional, que se lesionó gravemente las dos piernas en un accidente en 2016, vuelve a estar sobre dos ruedas, pero no podrá olvidar los terribles meses que pasó recuperándose.

Charley Boorman recovery Long Way BackSu sentido del humor ligeramente negro —un rasgo propio de los moteros, según él— lo ayudó a superar su estancia de un mes en el hospital y un periodo de recuperación aún más largo una vez de vuelta en Londres.

La elección de Charley:

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Una sorpresa para el médico

«Cuando me llevaban al quirófano, lo último que le dije al especialista fue: “¿Cuándo podré volver a montar en moto?”», recuerda el embajador de Triumph.

«Él siguió andando y de repente se paró en seco, me miró a los ojos y me dijo “¿Qué es lo que me has preguntado?”. Le repetí la pregunta, y él no daba crédito. Me dijo: “La gente me pregunta normalmente cuando van a volver a poder andar”».

Aunque medio en broma, su pregunta antes de la operación dice mucho de su amor por las motos: «No podía pensar en otra cosa en todo el tiempo que estuve fuera de combate», dice.

«El título de mi libro es Un largo camino de vuelta, y de hecho lo ha sido. Estuve todo el tiempo deseando poder montarme en una moto, pero el enorme aparato que llevaba en la pierna lo hacía imposible», dice.

«¡Dale, dale!»

Sin darse por vencido y cada vez más desesperado por vivir una nueva aventura, sin importar lo corta o lo cercana a casa que fuera, se montó en la scooter de su mujer para recorrer los aproximadamente 25 kilómetros que separan su casa de The Bike Shed, en el centro de Londres. Fue poco después del accidente», dice Charley. No podía montar en moto porque con el aparato no podía mantener los pies en los reposapiés, así que cogí la scooter y me tapé las piernas con una manta. No había avanzado mucho cuando un policía me dio el alto.

Charley Boorman recovery Long Way Back
Hechos un Cristo. La hija de Charley, que se había roto la mandíbula esquiando, empuja la silla de ruedas de su padre

«Al principio creí que había hecho alguna tontería, pero era simplemente que me había reconocido y quería saludarme. Me preguntó por qué llevaba una manta, y yo la levanté y le enseñé las piernas. Entonces se echó para atrás y simplemente me gritó: “¡Dale, dale!”. Fue muy gracioso».

Como la primera vez

Meses más tarde, el 4 de enero de 2017, cogió su casco, pensó «voy a hacerlo» y se montó en su Bonneville T120.

«Encendí el contacto, oí el ronroneo del motor, inicié la marcha… y entonces me puse a llorar mientras conducía. Fue increíble, casi como hacerlo por primera vez. Se me saltan las lágrimas solo con pensarlo. Pensé que estaría nervioso, pero al cabo de unos minutos volví a sentir esa unión con mi Bonnie, algo inolvidable».

Sin embargo, la mujer de Charley no compartía este sentimiento de euforia y alivio, ya que pensaba que su vuelta a la carretera era algo prematura, pero como él dice: «El truco es no decirle a la gente lo que vas a hacer, sino lo que has hecho. Apliqué las mismas reglas, eso es todo».

La euforia y el alivio» se esfumaron cuando, al entrar cojeando por la puerta de su casa tras su breve vuelta en moto —algo que, con suerte, solucionará la rehabilitación—, su hija Doone le preguntó: «¿No te mareas andando así?».

Una meta en la vida

Los niños te hacen volver a la realidad de un golpe, pero la familia y Triumph me han apoyado mucho, porque saben que, aunque las motos han tenido la culpa, también son la mejor rehabilitación, la esperanza y mi meta en la vida».

Otro avance significativo de esta rehabilitación se produjo cuando Charley llevó a cabo un viaje de 5000 km y 18 días a través de cuatro países por las llanuras, matorrales, bosques y desiertos entre Ciudad del Cabo y las cataratas Victoria, en Zimbabue. Charley, junto con otros 50 pilotos, se enfrentó a una variedad de terrenos llenos de belleza, la mayoría a lomos de una Triumph Tiger. El viaje incluía todo tipo de aventuras, como cruceros al atardecer, safaris e incluso buceo con tiburones y avistamiento de ballenas. Otros pilotos de aventura se fueron uniendo en las diferentes secciones del recorrido, entre ellos Steph Jeavons, dentro de su propio viaje de vuelta al mundo.

Fue un reto» —dice— «pero, ¿qué sentido tendría si no lo hubiera sido?». Nosotros llevamos la Tiger 800 XC y unas 1200, y se comportaron de manera increíble fuera de carretera. La primera marcha con una relación más corta facilitaba mucho las cosas a la hora de maniobrar en terrenos complicados, pero lo que más me gustó fue la pantalla de cinco posiciones con resorte.

«Como motos capaces de dar la talla cuando se acaban las carreteras, han demostrado que están a la altura de las circunstancias».

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