Inspiración: Interview

Entrevista: La «revolución» del arquitecto George Clarke

El tributo del gurú del diseño a un tipo llamado Steve

Ha convertido vagones, autobuses e incluso helicópteros abandonados en los hogares más deseados, así que no nos sorprendende que la restauración y el diseño también lo signifiquen todo para George Clarke en lo que a motos se refiere.

La elegancia y la estética forman parte de la vida de este televisivo arquitecto, incluso fuera de la pequeña pantalla, ya que se dedica a personalizar cada vez más motos, incluyendo su «revolucionaria» Thruxton R. «El aspecto y el diseño lo son todo para mí. Incluso sacrificaría el rendimiento en favor de la estética», bromea, antes de añadir «… dependiendo de para qué moto, por supuesto».

George Clarke and Triumph Thruxton at the DGR

«Me encanta la velocidad y conducir fuera de carretera, pero a veces el simple hecho de volver de algún sitio a un ritmo tranquilo y con calma es importante, porque vivimos en una época en la que la gente está empezando a apreciar más el estilo y la calidad de fabricación».

Clarke, que creció en los años 70 en un barrio de viviendas sociales de Washington, en el noroeste de Inglaterra, dice que su pasión por la perfección de las casas y el diseño de interiores ha sido una pesada losa a la hora de encontrar la moto perfecta.

«Toda mi vida he estado obsesionado con el aspecto de las cosas. Para ser sincero, es una de las desventajas de ser diseñador; si una cosa no es perfecta, no la compro», nos confiesa el arquitecto de 43 años y padre de tres niños. Lo impresionante es que, tras pasar su época de estudiante montando en Vespas y siguiendo la estela de Paul Weller, el legendario cantante de The Jam, ahora se haya convertido casi en un evangelista de Triumph.

Entonces, ¿dónde y cuándo empezó tu pasión por las motos?

Fue en Washington, cuando tenía 12 años. Había un tipo que se llamaba Steve que vivía dos casas más allá. Tenía 17 años y un taller a 30 metros de la puerta de mi casa. Le encantaban las motos, montarlas y trastear con ellas, y yo iba por allí y me pasaba el rato mirándolo. Me sentaba allí por las noches, con las luces encendidas, viendo trabajar a ese loco de las motos.

Supongo que aprendí mucho de él sin darme cuenta. Steve me daba cascos de moto y los remodelábamos y les poníamos pegatinas para que pareciera que habían salido de Mad Max… supongo que fueron mis primeros pasos en el campo de la personalización. Por lo parece, siempre me ha gustado darle un toque personal a las cosas.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos de llevar una moto?

Cuando era un chaval conducía muchopor el campo, porque no hace falta permiso. Tenía una moto muy básica que no me importaba maltratar y mi amigo tenía una 125… nos pasábamos los días dando vueltas por ahí con ellas.

Cuando me mudé a Londres para sacarme el título de arquitectura, me aficioné a las Vespas y los ciclomotores, básicamente cualquier moto de segunda mano que me permitiera moverme por la ciudad con un par de libras de gasolina. Se trataba de desplazarme, pero también de tener un look chulo.

Era la época de Oasis y el britpop, y había ciclomotores por todas partes. Teníamos un look muy guapo, pero las motos eran baratísimas y fáciles de llevar; yo estaba endeudado hasta las cejas con mi carrera de siete años, así que cualquier cacharro que pudiera arrancar y conducir era perfecto.

George Clarke's Triumph Tiger

¿Cuál fue tu primera moto?

Cuando me aficioné a montar en moto, necesitaba tener una, así que ahorré para comprarme una Honda Superdream que era absolutamente impecable… ahora la veo y me parece un poco cutre.

Luego, un amigo de mi padre tenía unas cuantas 1200 grandes. Había estado en el ejército, así que eso se sumaba al atractivo, entonces es cuando me di cuenta de que la potencia era también un factor importante.

Algunas de las motos con las que tuve que empezar eran una porquería comparadas con las que llevan ahora muchos de mis amigos. Pero, de chaval, cualquier cosa en la que pudiera montarme me parecía increíble.

Mi primera moto de adulto fue una Ducati S2R 800 cc, una moto de verdad. Era negra con una raya roja a lo largo del depósito, robusta y agresiva, con un toque deportivo que la convertía en la café racer perfecta.

¿Pero cuál era realmente la moto de tus sueños?

Siempre había querido una Triumph Bonneville clásica para moverme por Londres, pero quería un modelo clásico de 1969… algo realmente bonito que pudiera devolver a la vida con un poco de trabajo. Hay algo totalmente único en restaurar una Triumph clásica, devolverla a su esplendor original y luego mejorarla aún más. Incluso si se trata de una moto clásica que va por ahí traqueteando, la sensación y el sonido me alegran.

George Clarke at the DGR

¿Qué conduces ahora?

Tengo una Thuxton R y, si te soy sincero, para mí fue realmente revolucionaria, porque siempre he querido una moto que fuera más café racer con una mejor calidad de fabricación. He cambiado el escape y el guardabarros y lo he condensado todo. Tiene un motor 1200 y una caja de cambios pequeña, pero es compacta y superágil para callejear por Londres.

Si me paro en un pub para ver a los colegas, la gente sale y se queda mirándola. Yo no les intereso para nada, solo quieren admirar la moto, y eso a mí me parece muy bien. Hace poco fui con ella a una promoción en Picadilly. Los fotógrafos le hacían más fotos a la moto que a mí. También tengo una Tiger Explorer XCA que me encanta para ir por el campo y por pistas. Acabo de volver de pasar unos días en el Distrito de los Lagos con unos amigos, donde pudimos disfrutar de los pasos de montaña y las rutas fuera de la carretera. ¡Fue fantástico!

¿Cuál es el principal atractivo de Triumph?

Es una marca británica con tradición. Muchas marcas tienen altibajos, pero Triumph siempre ha tenido un enfoque coherente. Estás comprando un legado; estás comprando una moto nueva, pero también un trozo de historia.

Hay un fuerte componente de fidelidad y tribalismo en lo que se refiere a las motos. Me siento orgulloso de estar asociado a Triumph y nunca hubiera aceptado convertirme en su embajador si no sintiera una verdadera pasión por la marca. Ya sé que esto me hace sonar como un *******, pero es la verdad.

Si Triumph hiciera un anuncio de televisión, te tocaría hasta la última fibra, porque cualquier moto Modern Classic que compres ahora puedes dejársela a tu hijo o a tu hija… y lo mismo pasa con el resto de modelos.

George Clarke and his Triumph Tiger

Aparte de la arquitectura de diseño y las motos, ¿qué mas te apasiona?

Soy un gran hincha del Sunderland. Ahora mismo estamos pasando por una mala racha y parece que la directiva no está llevando el club muy bien. Es muy triste ver cómo un gran club como éste lucha por mantenerse, pero no vamos a ganar por la gracia divina. Cuando el espectáculo es demasiado deprimente, lo que hago es montarme en la moto y olvidarme de todo.

Tenemos que preguntarte una cosa: ¿guardas tus motos en un “Amazing Space”?

Ja, ja, ja, no. Esto me lo preguntan mucho. Vivo en el oeste de Londres, donde los garajes son prohibitivamente caros, así que lo único que tengo es un aparcamiento subterráneo aburrido y nada especial, con suficientes cámaras y dispositivos de seguridad como para hundir un buque de guerra.

Me gustaría tener un sitio chulo para guardar mis motos, y no descarto buscarme otro sitio donde pueda guardarlas y exhibirlas de forma permanente. Si alguna vez nos decidimos a mudarnos fuera de Londres, esa será la prioridad número uno.