Inspiración: Profiles

Diseño británico: Dr. Martens

La historia que esconde la bota favorita de todo el mundo

Perdida en medio del campo, a apenas 20 minutos de la sede de Triumph, se encuentra una pequeña fábrica con trabajadores apasionados por la perfección. La atención que se aplica en cada detalle de los ribetes, las costuras y las características suelas de los emblemáticos zapatos y botas es lo que ha convertido a Dr. Martens en un icono verdaderamente británico.

Además de estar ubicadas en la misma zona, el trayecto hacia las popularidad de Dr. Martens y Triumph más allá de la costa inglesa se podría considerar misterioso.

Dos alemanes y dos guerras

Tanto Triumph como Dr. Martens fueron la inspiración de hombres alemanes y, en diversos niveles, deben parte de su éxito a las lecciones aprendidas durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

Martens —o Maertens, su nombre cuando estuvo en el ejército alemán— descubrió, tras una lesión de esquí en los Alpes, que las botas estándar eran demasiado incómodas y buscó una solución. Creó su propia bota con amortiguación de aire y viajó a Inglaterra, donde una empresa llamada R Griggs Ltd produjo el diseño a gran escala en 1960. El nombre Dr. Maertens se anglicanizó como Dr. Martens, se añadió su icónica costura amarilla y las suelas se marcaron como «AirWair».

Dr Martens

En 1886, el fundador alemán de Triumph, Siegried Bettmann, creó la empresa Triumph Cycle, que produciría su primera motocicleta de 2,25 CV en la fabrica de Coventry seis años más tarde. Bettmann, que permaneció en la ciudad hasta su muerte en 1951, encargó un monumento a los 66 empleados de la empresa que murieron durante la Primera Guerra Mundial. También vivió para ver el efecto que tuvo la segunda ola de hostilidades en la posición global de Triumph, ya que los soldados estadounidenses que regresaban de Europa estaban a la vanguardia de la revolución motociclista británica, con el estilo Bobber en cabeza.

Dedicación y experiencia

La corta plantilla de Dr. Martens ha sabido satisfacer una creciente demanda de productos de fabricación británica desde que se inauguró la empresa, y las nuevas generaciones de la misma familia transmiten su dedicación y experiencia en la fábrica de Wollaston, Northamptonshire.

La fábrica de Cobb Lane, donde se produce calzado desde 1901, representa el negocio exactamente como solía ser: desde el corte de las pieles de cuero hasta la máquina termosoldadora que une el cuero con la famosa suela con colchón de aire. La plantilla de esta tradicional fábrica cuenta con 44 personas, un número que se ha duplicado desde 2011. En términos de capacidad, la fábrica puede producir 70 000 pares al año.

La cadena Made in England, que comercializa Dr. Martens dentro de su colección Vintage, respalda la operación china de la empresa, también incluye en su catálogo una réplica idéntica del primer par que salió de la cadena de producción en 1960. También produce series limitadas exclusivas con materiales especiales.

De nuevo, las similitudes son intrigantes, con el irresistible ADN de Triumph de una época pasada en el corazón de muchas de las motos clásicas modernas, como Bonneville, Thruxton, Speedmaster y, por supuesto, Bobber.

Triumph Speedmaster Motorcycle
Speedmaster de Triumph

Apoyo de celebridades y rebeldes sin causa

¿Qué fue lo que proyectó a estos iconos británicos hacia la escena internacional? Según parece, ambos contaron con el impulso de algunas de las personas más geniales del planeta.

Por ejemplo, Pete Townshend, de los Who, lució un par de Dr. Martens en el escenario en homenaje a sus raíces de clase trabajadora. La empresa se convirtió en la elección de la rebelde contracultura punk, pero también hoy es la opción de personajes como Gwen Stefani y David Beckham.

A la vez, el muro del Visitor Experience de Triumph exhibe con orgullo a diversos motoristas famosos a los mandos de sus Triumph, como Steve McQueen, Bob Dylan, Elvis y, sí, también David Beckham.

Dr Martens

El apoyo de las celebridades genera deseo, pero solo si el producto encaja con su imagen y se concibe y lleva a cabo de manera correcta. Así, la bota de cuero dura una década, solo hace falta comprarla una vez, y se ajusta a la perfección. La motocicleta, por su parte, está diseñada con una apariencia externa de un modelo de 1959, pero con la tecnología de 2018.

Desde la era del movimiento punk, Doc ha sido el símbolo del individualismo y hoy en día sigue siéndolo. Todo gracias a sus clásicos zapatos bajos de cuero, las botas brillantes y el diseño con cuero rojo, blanco y azul de la Union Flag que encuentra su camino hacia la pasarela y que a menudo sirve de complemento para las piezas más inverosímiles.

Botas y motocicletas hechas por y para humanos

Tanto en la fábrica de Triumph Hinckley como en Dr. Martens, el proceso comienza y termina con seres humanos. Los trabajadores fabrican las botas que ellos mismos querrían llevar y las motocicletas que querrían conducir.

La cadena de producción de Dr. Martens se divide en cuatro secciones: Clicking Room, donde se corta el cuero, Closing Line, donde las piezas de cuero bidimensionales se unen para formar una parte superior en 3D, Lasting Track, donde se utiliza maquinaria pesada y calor para apretar el cuero, y Shoe Room, la zona donde se realiza el último paso y se inspeccionan los zapatos y las botas, se pulen, se empaquetan y se preparan para el consumidor.

Pero no todo gira en torno a los zapatos; también está la maquinaria dedicada a la producción de moldes de suelas y a las famosas suelas de PVC que rebotan, con su emblemático sello con la frase «resistant to oil, alkali, fat and petrol» (resistentes a gasolina, álcali, grasa y petróleo». Si bien se utiliza maquinaria pesada, al igual que en Triumph, el proceso no es automatizado; en cada paso una mano de obra altamente calificada se encarga de la bota.

En ambos casos, el resultado es un verdadero icono británico.